Diputados y secretarios afanados en encontrarse con Moreno Valle

 Cuentan que apenas pasadas las elecciones del 4 de julio un grupo de cinco diputados buscó afanosamente un encuentro con el gobernador electo. El encuentro tuvo lugar a finales de aquel mes y fueron recibidos por el principal estratega del morenovallismo, Fernando Manzanilla. A la cabeza del grupo iban Jorge Ruíz Romero y el malogrado candidato a presidente municipal de San Andrés Cholula, Luis Alberto Arriaga, quien se habría mostrado inconforme porque no le cumplieron acuerdo pactados. Además de Mauricio Hidalgo, Carlos Martínez Amador y Rocío García Olmedo. El tema no era nada del otro mundo, ni tenía que ver con alguna zalamería no pedida, sino con las modificaciones a la ley del Órgano Superior de Fiscalización, por esos días en la cresta de impresos y electrónicos. Aunque a la hora de las despedidas no escasearon las muestras de cortesía: “ahí estamos para lo que podamos servir”.

Aunque formalmente la representación del Congreso del Estado y por lo tanto la bancada priista, están en mano del diputado Humberto Aguilar Viveros, quien luego del 4 de julio ha hecho esas veces con absoluta institucionalidad, los diversos grupos de ese partido político andan desbalagados. Acostumbrados a menospreciar a la oposición panista con el inobjetable argumento de que “somos mayoría y qué”; ahora son los panistas los que suelen provocarlos con el argumento de que “dónde están esos prohombres que saben ganar elecciones”. Pero más allá del anecdotario, lo cierto es que los grupos priistas en el Congreso primero se borraron (zavalistas, monteristas e independientes) y ahora el mismo PRI se dispone a desaparecer como grupo político. Nadie los encabeza como bloque, nadie los busca, y lo peor: nadie los recibe en el poder Ejecutivo. Sin las viejas correas de mando y sumisión el PRI es todo menos el PRI. Ante los temas de alta controversia, siempre se notaba la presencia de la Secretaría de Gobernación, ya sea para solicitar, recomendar o coaccionar, ahora ni eso.

El tema de los impostores, los que al parecer hablan en nombre del gobernador electo, más que una impostura (que no dudo que las haya) tendría que ver más con los apuros que hay en algunas secretarías (de directores generales para arriba) de explicar personalmente y a su modo, al nuevo gobernador, cuáles serían las condiciones verdaderas que guarda la institución a su cargo, y en el caso de eventualidades, gestionarla desde ya. Pero como legalmente el nuevo gobernador no está en condiciones de nada, porque su periodo empieza hasta febrero del año entrante, aparecen los intermediarios. Pero al parecer nadie tan apurado por conseguir un acercamiento con el nuevo equipo que el señor José Alfredo Arango, secretario de Salud, y una de las personas que cuenta en torno de su administración el mayor número de menciones de corrupción en la prensa, pero sobre todo en las corrientes de opinión de boca en boca. Pero más que por corrupción –de la cual la población se ha vuelto relativamente insensible-, por tratarse de una dependencia que tiene el fin más noble del mundo: trabajar a favor de la vida. Para muchos, socavar la salud pública es socavar la vida y favorecer la muerte.

Por lo demás, que los funcionarios actuales busquen encontrarse con las nuevas autoridades es un acto de civilidad, no de defección. Los partidos, en términos estrictos, no son enemigos entre sí, son socios, que buscan el bienestar de Puebla; en lo que difieren es la estrategia para conseguirlo, en eso radica la competencia entre ellos, y la capacidad de elección entre los votantes.

Chayo News

Ninguna institución tan arriesgada como el Colegio de Bachilleres. Apostó todo a un solo candidato sin temor a infringir nada. Omar Álvarez Arronte en su afán desesperado de granjearse cobijo, ofreció incluso su casa de Manuel Lobato, en la colonia Bella Vista; para enojo de los vecinos, se convirtió en un centro nocturno de operaciones; un día esa calle amaneció patas arriba, en la que ni siquiera los propios inquilinos podian transitar.

La promesa fue tentadora. De ganar se respectarían las canonjías y los puestos del director general, de la directora administrativa, la afamada Guadalupe Álvarez Aguilar –de quien los empleados tienen razones fundadas para afirmar que sufre de problemas mentales–, de Enrique Marín Torres y de Refugio Rivas Corona, el dirigente sindical más “maiceado” de todos los que lo han sido.

En julio del año entrante habrá cambio de comité sindical; Rivas Corona tenía todo listo para heredar el puesto a uno de los suyos y conservar el control; pero para sorpresa suya y del grupo disidente, a nivel central ya se reconoció la existencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Colegio de Bachilleres, y ahora sí los empleados podrán elegir libremente su afiliación y voto.

Anteayer Álvarez Arronte espetó que no reconocerá más sindicato que el representado por Rivas Corona, lo cual es anuncio de conflicto nacional. Aunque hay versiones propaladas por las autoridades de que podría retornar Alberto Guerrero a la dirección general, uno de los mayores temores de funcionarios y dirigentes, todo indica que podría ser nombrado en una subsecretaría de la SEP. El tema de Bachilleres es otro de los más sensibles, porque los estudiantes son hijos de las familias más pobres que no alcanzan lugar en las preparatorias. Si de veras se quiere combatir la pobreza, con estrategias efectivas, se tiene que empezar por revisar el Cobach.

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Posted by Ociel Mora on septiembre 2nd, 2010 | Filed in Sin categoría | Comment now »

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