Verdades de Perogrullo
¿En el marco de los usos y costumbres que dominan la escena política regional, es suficiente con las buenas intenciones de modernización y tener el apoyo de los sectores del círculo rojo y la franja medianamente informada, para ganar una elección?
De acuerdo a los comentarios de los personeros de las coaliciones que se disputan el triunfo, las tendencias se han venido cerrando, al grado que al decir de los interesados opositores y no pocos de otro lado, se corre el riesgo de llegar a un punto en el que inexorablemente las tendencias se inviertan.
En una jugada que se antoja de aventajado, Javier López Zavala ha tomado la delantera y antes de que merme la tormenta, ya está metido en la reconciliación, lo cual es equivalente a suponer que está más que convencido de su triunfo.
Pero en esos mismos ánimos de gran ganador anda el candidato de la Alianza compromiso con Puebla, Rafael Moreno Valle, quien en un vertiginoso cierre de campaña auguró que ganará la gubernatura con algunos puntos de diferencia.
En ese mismo tenor, pero en el otro extremo, Alejandro Armenta ha comenzado a decir que de ninguna manera el PRI piensa judicializar el proceso electoral. Seguramente está pensando en un escenario muy cerrado, en el que el domingo en la noche sea difícil determinar el nombre del vencedor.
Las declaraciones del dirigente prisita tienen como destinatario a los adversarios de la alianza opositora, y en el fondo no es otra cosa que la exigencia por adelantado a los panistas, que acepten los resultados del domingo próximo, sean cuales sean.
El sábado, justo a la hora del cierre del candidato opositor, de manera inesperada el secretario de Gobernación, hasta ahora el muy previsor de Valentín Meneses, demandaba a la burocracia estatal salir a votar por los candidatos postulados por su partido, el Revolucionario Institucional.
Días antes el secretario de la SDS, Juan Carlos Lastiri, salió a denunciar que funcionarios del gobierno federal estaban condicionando la entrega de programas oficiales, a cambio de apoyar a los abanderados del partido de la oposición panista.
Me parece que este género de declaraciones han perdido toda capacidad de impacto en la opinión pública, y difícilmente una persona cambiará la orientación de su voto por lo que diga zutano o mengano, o el comentario de algún periódico, o la misma televisión.
A estas alturas es una verdad de Perogrullo decir que la elección será ganada por el candidato que tenga mayor capacidad de movilización el día de la elección. Pero esa es la triste realidad y la muestra fehaciente de que de nuevo estamos en la “ficción democrática” de don Porfirio.
Las elecciones no son para designar nuevas autoridades, sino movilizaciones para que la clientela ratifique su lealtad a las autoridades en turno. Luego entonces, en una elección las propuestas y proyectos de bien común no tienen ningún sentido, por eso la mayoría de los candidatos las evitan de manera deliberada.
Chayo News
¿Será que de verás la contienda por la gubernatura en Puebla se le pueda reducir a una simple disputa entre un par de “mochos”, sobre quién de ambos se granjea mejor con la jerarquía católica, como lo hace la revista Proceso, en su número que se encuentra en circulación?
Nuestro querido amigo Álvaro Delgado tiene el honor inobjetable de haber sido quien puso en “negritas” la historia del grupo clandestino que denomina al partido Acción Nacional: El Yunque.
Luego esa condición le valió para que el entonces rector Enrique Doger hiciera de él la punta de lanza para fustigar a los miembros del PAN y congraciarse con el PRI, y conseguir la candidatura a la alcaldía.
Creo que en el caso de la nota que circula bajo su nombre respecto de la pelea por la gubernatura entre López Zavala y Moreno Valle, se quedó con la mera escenografía, los datos que flotan en la superficie, que de manera deliberada se han puesto ahí para distraer y engañar.
Por tratarse de quien se trata y de Proceso, esperaba un trabajo que se saliera de los cánones locales y de las interpretaciones anodinas. Pero no.
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El fin de semana la candidata perredista a la gubernatura de Tlaxcala, de pronto y como por arte de magia, determinó declinar a favor de su par, la candidata de Acción Nacional. El efecto no es mecánico, pero mueve los números, y una gubernatura que se decía recuperada por el PRI, de pronto parece perderse.
Ayer lunes, en Oaxaca, otro estado que hasta la semana pasada se decía que nadie pasa en los terrenos escriturados de Ulises Ruiz –y así parecía, hasta que apareció la noticia de la declinación de la candidata del PANAL a favor de la alianza opositora que encabeza Gabino Cué.
Sepa Dios lo qué haya visto Peña Nieto el fin de semana que anduvo por allá, como para que su principal promotora, determinara cambiar de parecer.
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