A los gobernadores priistas no conviene el retorno del PRI

 La entronización de nueva cuenta del señor Emilio Gamboa Patrón en el Revolucionario Institucional sirvió para que ese partido arengara que en julio ganará las 12 gubernaturas en disputa, y en consecuencia la presidencia en el 2012. El dato del que nadie quiere hablar es que el PRI que se dispone a retomar el control del país es el mismo PRI que engendró Carlos Salinas de Gortari. Desde el 2006 el otrora indómito partido se encuentra en manos de tres personajes, quienes nacieron y crecieron al amparo de la casa imperial salinista, hace 22 años. Manlio Fabio Beltrones, la señora Beatriz Paredes y el propio Gamboa Patrón.

El triunfo de Acción Nacional en el 2000 fue un retroceso para el país en general, y también para los partidos en particular. Un hecho que no está a discusión. En ese lapso de tiempo no se ha registrado ninguno progreso en la vida económica de las personas, y en materia política tampoco se han impulsado grandes cambios. Ni a la derecha ni a la izquierda. La estructura del estado nacional sigue siendo el cascaron del viejo régimen monolítico, porque los panistas –primero con Fox y ahora con Calderón–, se han rehusado una y otra vez, a desmontar el viejo sistema y establecer uno nuevo, democrático, acorde con los tiempos que vive la población y el mundo.

Un grupo de intelectuales y estudios de academia, y hasta dos que tres políticos de carrera, en un ejercicio de reflexión y compromiso con México, son los que se preguntan para qué querrá regresar el PRI. Justificar con el dicho de que los panistas no saben gobernar y que únicamente han metido el país en una guerra inútil, no es una respuesta a la altura de los demandantes. Es una salida falsa y retórica. Primero, porque el narco y el crimen organizado no es una invención de este gobierno, sino una incubación larvada durante muchas décadas atrás. Hace un par de semanas los medios se encargaron de recordarnos el caso del ex gobernador Mario Villanueva, y más atrás podemos citar al general Gutiérrez Rebollo.

Pero los que se disponen ahora a retomar el control del país ni siquiera son los hombres más aventajados del salinismo. Los que impulsaron la apertura comercial con los Estados Unidos y Canadá –el TLC– y en buena parte del mundo, los que tuvieron la osadía de tocar los temas tabúes del corporativismo nacionalista (el ejido) y detonaron muchas de las reformas internas, que le dieron un respiro al país y lo introdujeron a la competencia económica mundial.

No, no se trata de ellos, los tecnócratas sino de los segundones de aquel grupo, los políticos. Cierto, Peña Nieto no se encuentra entre aquellos valedores del salinismo. Pero su eventual fortaleza puede ser parte de un artificio más del PRI con el único fin de enganchar a la población con una imagen ajena a su pasado espeso. Y finalmente como ya dijo la ilustre de Denise Dresser, Peña Nieto cada vez se parece más al señor Joaquín Gamboa Pascoe.

Pero en el hipotético caso de que de verás el PRI retorne a Los Pinos (hace seis años, en mayo del 2004, un desconocido en el mundillo de los presidenciables llamado Felipe Calderón, levantó la mano en una rancho de Jalisco; fue regañado por el presidente en turno y éste renunció al puesto y se dedicó a hacer campaña de tiempo completo) a nadie perjudicará tanto como a los gobernadores priistas. En estos diez años estos personajes han encarnado el presidencialismo en un grado de rigidez y de voluntad de un solo hombre nunca antes visto.

De triunfar un priista en el 2012 lo primero que hará será barrer con los cacicazgos regionales. Sean grandes o chicos. Porque en la vieja lógica del poder supremo presidencial priista, al señor presidente nadie le hace sombra. Un solo dato: Salinas quitó a 16 gobernadores legítimamente electos, y nombro en el puesto a personas afines a su proyecto. En estos diez años de presunta alternancia no ha caído ningún gobernador y ninguna ley ha osado castigarlos. Esa etapa de gloria se acabó.

Chayo News

Esto se acabó. En términos estrictos, a los candidato les queda una semana para hacer campaña sin el ruido del mundial, y tratar de ganarle a la indiferencia de los electores.

El más beneficiado sigue siendo Javier López Zavala. El debate programado en un día con futbol en el que juega México, será un mero trámite del candidato prisita ante las televisoras.

Y aún perdiéndolo se repondrá el día siguiente en el post debate organizado por los medios de comunicación.

Moreno Valle tendrá que detonar algo está semana para amortiguar la derrota, salvo que guarde un as bajo la manga, pero será difícil acreditarlo en tan corto tiempo, sobre todos con los noticiarios ocupados en la banalización del juego.

Pero aún así, no es para menospreciar. En el 2006, una semana antes de las elecciones, las encuestas locales decían que el PRI perdía todo pero se ganaba el Senado, porque Melquiades y Montero se encontraban 14 puntos arriba. Y ya se sabe lo que pasó.

Todo indica que López Zavala en un escenario muy apretado ganará con 6 puntos porcentuales, con unos 150 mil votos, y en un escenario holgado puede llegar a los diez puntos.

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Posted by Ociel Mora on mayo 31st, 2010 | Filed in Sin categoría | Comment now »

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