¿Cuál estado laico, y cuál estado de derecho, y cuál igualdad ante la ley?
La tarde del domingo escribí en la entrada de mi cuenta en Facebook que no daba crédito a lo leído en el portal de Reforma. La iglesia católica como en tiempos de Maximiliano, retando al gobierno de la república con boicotear el Censo de Población y Vivienda que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Inegi, se dispone a emprender a fin de mes.
La razón esgrimida por la jerarquía católica para amenazar con violentar la ley civil fue que las preguntas del censo se habían manipulado con el fin perverso y oscuro de debilitar el número de creyentes católicos. Una mentira más del tamaño de sus muchos engaños a la población.
Lo que hay de fondo es que la iglesia católica se sabe muy disminuida en credibilidad pública, luego de conocidos los escándalos de alcance mundial por violación sexual y pederastia de sus sacerdotes, y del encubrimiento del que fueron (¿y son?) objeto de parte de la propia autoridad vaticana.
O como explica Rodolfo Rubio, académico del Colegio de la Frontera Norte y miembro del Comité de Seguimiento al Censo, el verdadero temor de la jerarquía católica mexicana, y por cuya causa ya se cura en salud, es que a la hora de los datos, puede resultar que tiene menos fieles de los que pregona tener.
Amén de que su proclama es un tema cerrado, porque la metodología sobre el levantamiento de datos, fue concienzudamente discutida y aprobada por un comité especializado, integrado en su mayoría por académicos y miembros de la sociedad civil. Un grupo de especialistas en el que priva la razón, no la fe, motivo de malestar entre los partidarios del fanatismo.
No es la primera vez que se engalla la grey católica al amparo de un gobierno que de antemano lo saben débil y deudor suyo, por el servicio ofrecido en la elección del 2006, y porque pese a todo, Felipe Calderón no les ha otorgado estaciones de radio y canales de televisión, como le solicitaron en campaña y él respondió que había que ver.
Pero tampoco es la primera vez que se envalentona el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera. En octubre del año de 1996, con apenas un año de arzobispo, arengó desde el púlpito catedralicio que la iglesia católica “puede y debe meterse en política”, y obedecer y respetar a la autoridad siempre y cuando sus actos se avengan a los del bien común (es decir los suyos).
Sólo que entonces, todavía bajo un gobierno priista, la Secretaría de Gobernación, apelando a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público y a los artículos 24 y 120 constitucionales, respondió con dureza. “Nadie, bajo ningún argumento, se encuentra eximido del respeto y la obediencia al régimen de derecho”.
El arzobispo fue apercibido: si reincidía en sus declaraciones, la ley vigente contemplaba la clausura temporal o definitiva de sus templos y su registro constitutivo. Y no tuvo más que someterse, como lo hacemos todos los mortales.
Pero ahora con un gobierno panista las cosas son muy diferentes, para no decir que francamente complacientes. Meses atrás, y con motivo de la polémica suscitada por la ley de muerte asistida aprobada por la Asamblea Capitalina, Norberto se volvió a revelar contra las el orden civil. Argumentado que no se está obligado a respetar las leyes de los hombres cuando son contrarias a las de Dios.
Aquella vez, como ésta, tampoco pasó nada, porque a las autoridades panistas de la Secretaría de Gobernación no les pareció necesario ni siquiera una carta de exhorto a quienes, una y otra vez, amenazan con violentar las normas de convivencia.
Chayo News
Si las cosas siguen como van, y no hay razón para que no sea así, Alejandro Armenta acabará coronado como uno de los mejores dirigentes que ha tenido el Revolucionario Institucional en muchos años.
Todo indica que las elecciones en curso serán ganadas de calle por el PRI, incluyendo el par de joyas de la Corona, la gubernatura y la alcaldía capitalina, amén de un número grande de alcaldías, y tal vez 24 de 26 diputaciones al Congreso.
Pero no sería esta la primera vez que el hombre de Acatzingo se levanta con el carro completo, para sorpresa de tirios y troyanos.
Lo vimos en las elecciones del año pasado cuando también se organizaron comicios federales, y en el que igual ese partido ganó las 16 diputaciones, incluyendo la del Verde Ecologista, cuyo diputado también fue nombrado y hecho ganar por el PRI.
Un hombre con esas características en automático es puesto en la mira de la opinión pública, particularmente entre los de su grey, en el cual le respetan sus medallas ganadas en campaña.
Todo esto porque se dice que el fin de semana quedó prácticamente resuelta una de las candidaturas al Senado de la República por ese partido, tan quedó arreglado –dicen los demiurgos– que el acuerdo tuvo como testigo de honor a la mismísima presidenta nacional del PRI, la señora Beatriz Paredes.
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