¿Ley SB-1070, quién discrimina más, el que los echa o el que los acoge?
Lo políticamente correcto por estos días es pegarle a la gobernadora de Arizona.
Nadie sabe, o finge no saberlo, que las leyes en aquel estado no las hace el ejecutivo, sino el legislativo.
Pero como se trata de una gobernadora mujer, lo más sencillo es echarle la culpa a ella.
Su responsabilidad, en caso de tenerla, no va más allá de haber promulgado una ley previamente aprobada por el congreso del estado, como corresponde al ejecutivo en cualquier gobierno medianamente concatenado en sus poderes.
Yo no conozco pronunciamiento de ninguna autoridad poblana a favor de los extranjeros, particularmente de bailarinas que, dicen algunos medios, viven en determinados cabarets, en condiciones deplorables. A ellas sencillamente se les deporta y punto.
En octubre de 2008, como se recordará, el presidente municipal de Rafael Lara Grajales, Juan Abundio Torres (panista), y varios miembros de la policía municipal fueron acusados de secuestro de indocumentados y de encabezar una banda de tráfico de personas.
Sin lugar a dudas que la ley conocida como SB1070 atenta contra los derechos más elementales de los inmigrantes mexicanos-poblanos radicados en aquel estado, por lo cual la hace una ley reprobable y discriminatoria en todos los sentidos.
Es prácticamente seguro que más temprano que tarde será echada abajo, porque entre otras razones contraviene los tratados internacionales firmados por de los Estados Unidos, en los que no tienen facultad los estados. Como tampoco los tienen los mexicanos en materia de política internacional.
Pero el meollo del asunto y del que nadie dice nada, es que no se puede regatear así como así el derecho soberano que asiste a los habitantes e instituciones de Arizona para aprobar las leyes que mejor convengan a su interés de estado.
México es para muchos un reguero de cadáveres. En muchos sentidos una verdad incuestionable. Particularmente el norte del país, con el que los de Arizona hacen vecindad y vida económica.
El ex vocero de Carlos Salinas habla de “pánico moral”. Un concepto al parecer acuñado por Stanley Cohen en 1972 y luego introducido a México por el debate académico y mediático en los noventa.
El pánico moral aparece en escena cuando una persona o grupo de ellas, “se presentan como una amenaza para los intereses y valore sociales” de una comunidad en particular. En este caso Arizona se ve amenazada por la violencia de los narcotraficantes mexicanos.
Meses atrás, Canadá, que no gurda la relación fronteriza con nosotros del país norteño, cerró el libre ingreso de mexicanos a su país, y desde entonces exige visado a quienes desean entrar.
Que la ley atenta contra connacionales, sí. Pero, señores, esa no es culpa de Jan Brewer, sino de los gobernantes mexicanos que no han tenido la capacidad de aquella para crear aquí las oportunidades de progreso que, en la miseria y su desesperación, los mexicanos buscan allá.
Por lo demás, a los poblanos no gustaría nada que los de aquel estado cuestionaran a los de Puebla por –digamos– haber aprobado una ley que penaliza el derecho de las mujeres poblanas a decir qué hacer con su útero.
Cuando los Estados Unidos determinaron construir un muro en su frontera con México, y se levantaron al unísono las voces más disímbolas, una amiga me dijo que aquellos se habían tardado, porque les asiste el derecho de hacer con su frontera lo que les garantice tranquilidad.
Me parece que en el fondo del inconsciente de muchos hombres anida la creencia de que las mujeres no están dotadas para mandar, sino únicamente para obedecer.
En Puebla, Javier López Zavala, candidato priista a gobernador, también se sumó al malestar y prometió entregar personalmente su reclamó al embajador de México en los Estados Unidos, Arturo Sarukhan.
Chayo News
La mañana de ayer la presidenta municipal Blanca Alcalá inauguró la Laguna de Chapulco. Tal vez se trate de la obra más importante de su gobierno y la de mayor impacto en términos de cuidado y protección del medio ambiente.
Blanca ha sido acusada por quienes se autodefinen como sus adversarios políticos de concentrar todo su trabajo en el Centro Histórico, por aquello del relumbrón. La recuperación de la Laguna, sin embargo, demuestra lo contrario.
Aquel proyecto no lo pudo levantar Doger Guerrero, y eso que venía de la academia y es científico; y en la administración del ahora gobernador ni se tocó.
Los sectores de Chapulco y de las unidades familiares que circundan al añoso pueblo son de lo más popular que puede haber. Incluso con niveles preocupantes de violencia.
Ahora sólo falta que el puente que cruza el periférico sobre la 14, sea de cuatro carriles, y no como ahora, que sólo es de dos.
Es una lástima que el Congreso de la Unión se siga rehusando a aprobar la reelección inmediata de alcaldes y diputados. Ganarían los ciudadanos, y no los partidos como ocurre ahora.
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