La educación no puede ser objeto de disputa electoral

La educación es el patrimonio más grande que tienen los poblanos, y por lo tanto no se le puede reducir a una baratija sujeta de negociación electoral, y precisión política.

Alguien –no sé quién– tiene la obligación moral de salir y poner un alto y salvar el único recurso que le queda a la entidad para salir del pozo.

La educación como palanca del desarrollo no es expresión del escribiente, sino principio consagrado en el plan estatal de desarrollo del presente gobierno.

Veamos: en los en los corrillos de enterados se dice que Darío Carmona “podría” ocupar un puesto en la SEP federal, en lo que falta de la administración de Felipe Calderón, al amparo (¿de quién más?) de Elba Esther Gordillo.

Hablamos de la poderosa dirigente de maestros que tiene reservados los puestos de varias dependencias en el gobierno panista, y a quien difícilmente hay el que le dice no, gracias.

Los que saben de esos menesteres, suelen decir que la política es el arte de lo imposible, y no habría razón para que el actual encargado de la educación en la entidad no persevere en esa dirección.

Lo cierto es que la presencia en Puebla el fin de semana del dirigente nacional de los maestros no puede pasar desapercibida. Y no por las declaraciones encendidas de don Rafael Ochoa Guzmán, acusando al gobierno del estado de ser el responsable del fracaso educativo.

En efecto, las evaluaciones aplicadas en la entidad por los organismos especializados (prueba ENLACE), aseguran que los niños que estudian en las escuelas públicas no saben contar y leer.

La del SNTE es la acusación más severa que dirigente magisterial alguno haya endilgado en muchos años.

La cordura se mantenía frente a los medios, aunque en privado los reproches fueran de una y otra parte.

La semana pasada Javier López Zavala se refirió a los maestros y su relación con el SNTE; dijo que sólo suben en el escalafón los amigos de los líderes, y se refirió a la escasa libertad que tienen.

En aquella misma entrevista, el candidato ofreció su parecer sobre la calidad educativa y de la responsabilidad que tiene Darío Carmona, como secretario de la SEP, de quien dijo que “no está reprobado en todo, sino que tiene sus triunfos”, y enumeró algunos de ellos con respecto al gobierno anterior.

Acto seguido acotó que si el problema de la mala educación es Darío, éste “no repetirá en el cargo”, dado sus magros resultados a cinco años de haberla tomado en sus manos.

Pero también precisó que al titular de la SEP le ha faltado “tener mayor entendimiento con la educación del estado (el magisterio organizado en las filas del SNTE)”.

El fin de semana, maestros de la región de Zacapoaxtla vinculados con el Consejo Democrático Magisterial Poblano, la agrupación que le disputa el liderazgo al SNTE, impidió que en sus respectivas escuelas se aplicara la prueba ENLACE.

En un hecho inusitado (porque en otras ocasiones se ha mostrado deliberadamente morosa), la SEP ordenó que se levantaran actas administrativas en contra de los disidentes.

Pues bien: Unos días después de que se dijera que el SNTE “persigue” a sus disidentes, en clara referencia al movimiento democrático; la medida de la SEP contra los maestros de Zacapoaxtla ya fue interpretada como “persecución” contra los enemigos del SNTE y Gordillo.

Me parece que López Zavala ha dado un paso que no se ha sabido, o querido, aquilatar en su justa dimensión. Al reconocer que si el rezago tiene que ver con la mala política de un funcionario, en su gobierno –en caso de ganar– no estará más.

Los que saben de políticas púbicas saben que el reconocimiento de un problema es el principio de su solución. Y en ese sentido, en materia de educación, el PRI ha dado el primer paso.

Sin embargo, y volviendo al principio, la pregunta es por qué el dirigente del SNTE defiende a Carmona y lo equipara –con esas palabras– con Doger Guerrero y Montero Serrano. He aquí la clave.

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Posted by Ociel Mora on abril 27th, 2010 | Filed in Sin categoría | Comment now »

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