¿Quiénes son los enemigos de Zavala?

¿De dónde habrán sacado que Javier López Zavala carece de recursos intelectuales para debatir sobre los problemas de Puebla y su eventual estrategia de solución, frente a las cámaras de televisión?

¿Quién habrá urdido esa historia que más que de recursos intelectuales pareciera revivir los viejos estereotipos racistas de los blancos de razón contra los naturales analfabetas, que dominaron durante la Colonia?

¿A quién o quiénes beneficia la difusión de esas imágenes retóricas que, de entrada, colocan al candidato priista en una condición deliberadamente desventajosa respecto de su contrincante Rafael Moreno Valle?

¿A qué vienen en este preciso momento las declaraciones timoratas del también aspirante priista, Mario Montero, de que no debatirá con su oponente, el panista Eduardo Rivera, porque no lo obliga la ley, con lo cual abre un hueco de debilidad en su partido?

¿O acaso será que el aspirante a la presidencia capitalina vive atemorizado por una persona que en los hechos ha demostrado que no tiene capacidad para siquiera retener el nombre de las plazas más comunes del Centro Histórico, de la ciudad que se propone gobernar?

¿O es que todavía hay los que piensan, como en los pueblos más apartados, de que hablar “de corridito” (en el caso de que Rafael Moreno Valle y Eduardo Rivera lo hagan) es sinónimo de avasallamiento y razón suprema?

Me parece que esa historia maniquea de que Javier López Zavala no puede con los blancos de razón tiene su origen en las actitudes voluntariosas de ciertos periodistas y ciertas oficinas de prensa que en algún momento buscaron granjearse con el primero.

Así pues, de cuando en cuando nos topamos en los medios a un candidato priista envuelto en una imagen bucólica, tal vez con el afán de sus panegiristas de ponderar su origen humilde, tal vez candoroso, y acto seguido equipararlo con Benito Juárez. El indio que empieza en el último peldaño de la escala social y culmina de presidente.

Lo que no se sabe o se ignora es que Benito Juárez ni de lejos se asoma a la versión escolar que ofrecen los libros de texto, sino que fue un implacable hombre de Estado, que en cuanto pudo se distanció de su origen, y no volvió más con los indios, y en cuanto pudo les dio el tiro de gracia con la promulgación de las leyes de Desamortización.

Javier López Zavala fue secretario de Gobernación durante la mitad del gobierno de Mario Marín, el puesto que le sigue a la gubernatura en importancia; durante aquel tiempo —que se sepa nunca— se presentaron problemas derivados de la incompetencia de su titular, ¿o sí?

Una persona inexperta como la que pinta habría provocado desavenencias con los partidos políticos, con los grupos de oposición, con los alcaldes, el congreso, se habría presentado barruntos de ingobernabilidad, y se habría perdido el principio de obediencia y autoridad.

Además de que por la información que cruza por la oficina de Gobernación como por la cantidad de asuntos que aterrizan en ella, la hacen la mejor escuela de políticos que pueda haber en la entidad poblana, ¿o no?

¿Aun con esa información y la experiencia del día a día de aquel puesto, todavía hay alguien que dude de la capacidad de López Zavala como para debatir sobre los problemas de Puebla, en el entendido de que no se trata de un examen de oposición, sino de ejes e ideas generales?
En efecto, en la Secretaría de Desarrollo Social no abatió la pobreza, ni la marginación, ni los brutales niveles de desigualdad que perduran.
Porque tanto la pobreza, marginación y desigualdad, son condiciones estructurales del modelo económico, y que su modificación está fuera del alcance de cualquier gobierno regional, sea el que sea, ¿o sí?

Me parece que más que ayudar a Javier López Zavala, sus correligionarios y amigos lo desfiguran y lo achican frente a su adversario, presentándolo como un hombre que se rehúsa a debatir, porque no entiende de los problemas.

Chayo News
Los cristianos organizados condicionaron su apoyo a Javier López Zavala a cambio de que en su gobierno no se promulguen bodas entre personas del mismo sexo y que su gobierno asuma el concepto de vida desde el momento de la concepción. Las creencias de fe de ciertas personas elevadas a la categoría de ley no deben ser impuestas al resto de la población. Ignoro cuál sea la respuesta al respecto tanto del candidato y partido, pero no estaría de más recordar que uno de los reproches más grandes que se le hacían a Díaz antes de que saliera huyendo del país, era su claudicación de las leyes de Reforma. Una bandera de los grupos liberales que fueron los que detonaron la Revolución, y no los peones acasillados de las haciendas, como cuenta la historia patriotera.

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Posted by Ociel Mora on abril 15th, 2010 | Filed in Opinion, Política | Comment now »

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