Que no hay nada cocinado
En un hecho azaroso y cuando menos me lo esperaba, de pronto me vi envuelto en un sitio en el que políticos, cada uno a su turno, dictaban encendidos discursos al aire.
La audiencia compuesta por la burocracia de las respectivas secretarías, seguía ensimismada atendiendo la conversación privada, amoríos, los celulares y la conspiración de grupos.
Entonces fue cuando un diputado local a quien para entonces no conocía personalmente, muy educado se acercó hasta donde me hallaba, para decir en voz baja:
Respeto mucho sus opiniones pero no las comparto, y luego hizo un movimiento de brazo para indicar que felizmente todos cabemos en el reino de la disidencia. Me gusta el modo.
Se refería específicamente al comentario aquí sobre Javier López Zavala, en el que se afirma que “este arroz ya se coció”. Una frase muy pegajosa y como sacada de los manuales de mercadeo político.
Mi interlocutor dice con cierta consideración que en efecto, el gran cocinero se ha provisto públicamente de algunos de los condimentos imprescindibles para la ceremonia de la gran unción, pero hasta ahí.
Tiene los fogones a media lumbre, algunos apilos de leña regados por la casa, varias vueltas de insinuación por el mercado de los cautivos; también están dispuestos los mozos y capitanes para llegada la hora, y las bolsitas empaquetadas con diferente género de arroz.
Pero insiste en que de ahí al tamaño de mis afirmaciones de que el platillo ya se cocinó, hay una distancia larga todavía por recorrer, y pronostica incluso que la gran cena se irá hasta para después del quinto informe de gobierno.
De acuerdo con sus cálculos -y no tengo motivos para ponerlos en duda, en virtud de que es de los pocos que miran y oyen adentro-, a esta hora, y no obstante sus cualidades de maestro, el cocinero no siquiera se atreve a juzgar la calidad del abarrote, y prefiere mantenerlo en estado de reserva.
Una de las riquezas del mercado de hoy es que se ofrecen productos para todos los gustos. Cosa de ver y juzgar. Los hay para una sociedad demandante como la de la capital, o de aquellos grupos que aún se mantienen en un estado de naturaleza salvaje en materia de cultura política.
Me extraña pues tanta sinceridad y tan de repente. Él legislador insiste en las habilidades mostradas por el guisandero en el pasado, pero también en que sus gustos muy personales pueden desembocar en un reproche general entre los comensales “obligados” y seguidores.
Se sabe que por lo menso dos de ellos se han encargado de tender un cerco desde la ciudad de México para impedir que la receta sea compuesta con base al paladar de uno sólo, y no del concurso del resto de la concurrencia, la que a su modo también oficia de cocinera.
Chayo News
Ayer la directora de Comunicación Social de la Secretaría de Desarrollo Social del municipio, hizo circula una carta dirigida “a quien corresponda”. Que dice así:
“A fin de continuar con la aplicación y cumplimiento de los diversos programas sociales que son responsabilidad de la Secretaría de Desarrollo Social municipal, todas las áreas de la dependencia atienden y responden a cada una de las necesidades de la población”.
“Es por ello que cada trabajador de la dependencia actúa y se conduce de manera normal como parte de sus actividades encomendadas, siempre en apego a la ley y a su horario de jornada laboral cotidiano. En Puebla capital continuaremos trabajando por y para los poblanos”.
“Lo anterior con fundamento en lo dispuesto por el artículo 27 de la Ley de Imprenta vigente y en apego a lo dispuesto por el precepto legal anteriormente citado, tenga a bien ordenar su publicación”.
***¿Por qué la presidenta municipal no aparece un fin de semana en bicicleta, y recorre pedaleando la ciclopista que comunica el Parque Juárez con el Ecológico? Estoy seguro que toda la burocracia barrigona del ayuntamiento seguiría el ejemplo, y le viaje se tornaría en una política de salud pública.
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