Corrupción y ética pública
No se requiere tomar un doctorado en la mejor universidad del mundo para saber que el lenguaje es el instrumento más eficaz para conocer el estado de salud de una república, de un régimen de gobierno, o de quien o quienes hagan esas veces.
Esta casa editora en su edición del domingo reportó con puntualidad la grandilocuencia de Nicolás Vázquez Alonso (“¿que quién es?”), el que ante un grupo de muchachos de la Universidad Tecnológica de Puebla, aseguró que la entidad se ubica “como líder nacional en el combate a la corrupción”.
Una noticia así es meritoria de todos los parabienes. Por eso es una verdadera pena que don Nicolás no haya revelado en su alocución (la que fue elevada a la categoría de “conferencia magistral”), cuáles son las reformas legales que están haciendo la magia en el tema de combate a la corrupción, y que –dice– ha colocado a la entidad a la cabeza del país.
El tema cobra vigencia inusitada ahora cuando se acaba de conocer el último reporte sobre “percepción de corrupción”, de Transparencia Internacional, en la que México retrocedió 17 puntos, respecto del año pasado. Por abajo incluso de países como Guatemala y El Salvador. Con una calificación de 3.3 (en una escala de 0 al 10, en la que cero es corrupción absoluta, y 10 ausencia total).
Preguntamos por los reformas, porque hasta donde se sabe, en ningún lugar del mundo el mal de la corrupción se ha reducido por “la buena de Dios”. Sino mediante la puesta en marcha de instituciones robustas, dotadas de credibilidad, y mediante acuerdos precisos entre sociedad y gobierno. Algo que no se ha visto aquí, o que no se ha promocionado.
Lo único claro que tiene la opinión pública local, es el sainete montado por el Congreso del Estado (legislaturas pasada y actual) alrededor de los embustes de quien fuera primero comisionado y luego presidente de la Comisión de Acceso a la Información Pública, el afamado de Antonio Juárez Acevedo, y la complacencia con la que fue tratado por los diputados. Juárez Acevedo demostró en los hechos la máxima popular… “cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde”.
José Manuel Urquiza Morales, autor del libro Corrupción municipal y unos de los principales expertos en el tema, sostiene que la política puede ser la más noble de las tareas del hombre, salvo por la falta de ética pública de sus funcionarios y su correlato la corrupción.
Porque “la ejemplaridad y la honradez son virtudes que deben presidir la actuación de los políticos, en tanto que escaparate y guía de la ciudadanía”, pero en los hechos ocurre al revés.
¿Por qué? “Porque los políticos utilizan la política como medio de vida y, según se ha visto, como negocio (primun vivere, deinde filosofare). La falta de ética pública de esos políticos es, por tanto, el denominador común de la práctica presuntamente corrupta a que se refieren los escándalos de corrupción antes señalados.
No obstante la retórica de don Nicolás, aquí todavía se sigue pensando que la culpa de la corrupción se debe a “los franeleros” que se establecen en las calles; omitiendo que son las autoridades quienes los alientan, en la medida que de su número depende la cantidad de dinero que puedan recibir a trasmano, a cambio de “dejarlos trabajar”.
Chayo News
Si Javier López Zavala de verás quiere ganar la confianza de la población universitaria de la capital y de las clases medias informadas que recelan del Revolucionario Institucional, por su pasado autoritario, hoy tiene la oportunidad de enmendarse, si sale y se pronuncia a favor de la transparencia y rendición de cuentas, y promete hacer de ambas el eje de su gobierno, en caso de ser favorecido por los electores.
De ese modo, el aspirante que es disminuido por sus críticos por representar más de lo mismo, de un salto podría arrebatar las banderas que con toda seguridad enarbolará su adversario panista, y puede ponerse a la cabeza como el candidato comprometido con las causas de la democracia moderna, y con el futuro de Puebla. ¿Quién podría objetarlo?
El día de hoy un grupo de mujeres notables, a cuya cabeza se encuentra la ilustre de Josefina Buxadé, pondrán en marcha el Capítulo Puebla de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI). La ceremonia tendrá lugar en la Universidad Iberoamericana, en la que también se presentará el libro “¿Qué legislación hace falta para los medios de comunicación en México?“. Los presentadores serán Raúl Trejo y Aleida Calleja, tal vez los estudiosos más sistemáticos y consistentes sobre comunicación y medios; estará también el diputado federal Javier Corral, uno de los mayores promotores de la cultura de la transparencia en el país.
No hay posts relacionados.
Leave a Comment