Del presupuesto, divisiones y la eventual supresión del gobierno

 Afirma el coordinador de los legisladores priistas en la Cámara de Diputados que el gobierno estatal recibirá el año entrante un presupuesto de alrededor de 40 mil millones de pesos.

El diputado Juan Carlos Lastiri, en una conferencia convocada ex profesamente para hacer el anuncio, se apuró a precisar que se trata de la misma cantidad de dinero que recibió Puebla para el gasto del presente año.

Esa cifra no contempla las aportaciones extraordinarias que generalmente se gestionan y consiguen en el transcurso del año, ya sea por el propio poder Ejecutivo, algunas de sus áreas, o por los ayuntamientos, que tienen facultad para hacerlo, y cada vez lo hacen más. Puebla es uno de los estados más endeudados del país (La Jornada 31 de julio, 2009).

Si los precios del petróleo se mueven por arriba del precio fijado en el presupuesto, las entidades se ven favorecidas con más dinero, cuyo gasto no esta sujeto a las normas de transparencia previamente establecidas por el legislativo federal.

Hablar de… ¡cuarenta mil millones de pesos!, es hablar de una cantidad ingente que pocos mortales comunes y corrientes alcanzan a vislumbrar en su total extensión.

Sin embargo, la gestión de recursos extraordinarios ya comenzó. La semana pasada el gobernador del estado estuvo en la Cámara de Diputados, donde presentó un paquete de más de cien obras, para lo que solicitó recursos adicionales por 14 mil 559 millones de pesos.

En caso de haber una respuesta positiva, como de hecho se prevé que ocurra, ya estaríamos hablando de una cantidad superior a los 55 mil millones de pesos.

Además habría que precisar al diputado por Zacatlán que de acuerdo a la Ley de Egresos para el presente año, Puebla aparece con un presupuesto de 43 mil 316 millones 356 pesos, y no la cifra mencionada por él.

Hay que precisar también que se trata de estudios estimados, proyecciones financieras, sujetos a las contingencias nacionales e internacionales de la economía, en cuyo caso los números pueden moverse hacia arriba o hacia abajo. Como de hecho esta ocurriendo en este momento.

¿Qué hacer, pues, con esas cantidades ingentes de dinero en una entidad en la que cada vez el numero de pobres crece más en sus tres categorías, y en donde la escasa riqueza se concentra en el núcleo de la capital, y no hay mecanismos estatales de redistribución?

Es el gran reto que tienen por delante los diputados del Congreso del Estado, ahora que se disponen a aprobar el presupuesto que regirá el año entrante. Sin embargo, me atrevo a decir que la mayoría de ellos no tienen ni la más remota idea de lo que se trata.

No es exagerado decir entonces que la ruina de la clase política es la ruina de Puebla.

Ayer m comuniqué a la Secretaría de Finanzas y Administración para conocer el monto exacto del gasto al día de hoy, tomando en cuenta las contingencias de las que hablábamos arriba.

Cuál sería mi sorpresa cuando se me informó que se traba de datos que no se tienen a la mano. Que son difíciles de obtener. Como si la administración del dinero de los ciudadanos fuera motivo de un “picnic” de fin de semana.

Que no sepamos a ciencia cierta el número exacto de las cifras, en medio de una crisis del tamaño de la que padecemos, es un campanazo para el gobierno del estado, que no pueden dejar pasar.

Según las estadísticas de INEGI Puebla entidad tiene una extensión territorial de 34 290 kilómetros cuadrados, lo que equivale al 1.8% del territorio nacional. En el que conviven o sobreviven, como usted quiera, una población de 5 millones 383 mil 133 personas, el 5.2% del total del país.

Según el último incremento del numero de familias al padrón de Oportunidades, en Puebla hay 403 mil 296 familias en condición de pobreza extrema, a la que se le tiene que subsidiar en efectivo mensualmente para que sobrevivan.

Un amigo matemático viene haciendo un ejercicio de división curiosa, toma el presupuesto hipotéticamente asignado para el año entrante, y lo divide entre la población total, y saca cuánto recibiría cada uno de ese enorme pastel; luego lo hace por familias; después toma las cifras del CONEVAL, y lo divide entre las distintas categorías de pobreza, y cierra con las 400 mil familias en pobreza extrema.

La pegunta es: ¿podremos prescindir del gobierno?, y la respuesta es no.

No hay posts relacionados.

Posted by Ociel Mora on noviembre 10th, 2009 | Filed in Sin categoría | Comment now »

Leave a Comment