Armenta y su chamba
Los preparativos para renovar la administración publica estatal, vive un proceso inexorable en todos los partidos políticos, pero de manera preponderante en el Revolucionario Institucional, el partido que se mantiene como la primera fuerza política de acuerdo a las últimas votaciones.
Prueba de su hegemonía fueron las elecciones pasadas para renovar el Congreso de la Unión, en la que el PRI ganó 15 de los 16 distritos electorales, aunque en términos estrictos, podría decirse que ganó los 16, porque el candidato y ahora diputado Verde, es una hechura con escuadras del PRI, y cuyo triunfo no puede arrogarse aquel partido.
El mismo fenómeno se repitió en las elecciones locales de finales del 2007, cuando el PRI literalmente barrió en el estado. Después de encontrarse cerca de 20 puntos abajo de su mayor contrincante, el PAN, se repuso en un santiamén, y acabó por ganar los 26 distritos (bueno, se dio el lujo de otorgar uno a la oposición), y la mayoría de las alcaldías, incluyendo aquellas en las que históricamente Acción Nacional ganaba.
A pesar de que ese partido trae una tendencia ganadora irrefutable, su presidente Alejandro Armenta suele afirmar a sus partidarios que en asuntos de competencia electoral no hay nada seguro, porque los ánimos de la gente se disipan en un soplo. Ese fue el tono de su mensaje la noche del pasado 5 de julio, cuando se conocieron los resultados apabullantes del tricolor, y muchos vieron y ven e aquellos, el pase automático a los puestos que estarán en juego el primer domingo de julio de próximo.
Pero hay un dato en el que nadie ha reparado. Armenta no sólo es el presidente de partido más dotado de los que hay en Puebla, sino que es un hombre con vocación de gobierno. Mas que el absolutismo a rajatabla de otros tiempos, Armenta sabe que la magia del poder radica en su administración dosificada. Y ese parece ser su credo. Aunque no siempre es entendido y atendido por sus correligionarios.
Pero con ningunos, Armenta, ha manifestado un tono tan radical, pedagógico incluso, y ponderado la urgencia de mantener la unidad interna, como con los aspirantes a alcaldes. Un celoso presidente de partido con unos principios -que por otra parte-, no se notan con los precandidatos a gobernador y a la presidencia capitalina. En la que en un desafío extraño y hasta suicida, más de uno ha intentado colocarse por encima del árbitro Armenta.
Por ejemplo, a los aspirantes a presidentes municipales se les han organizado talleres de capacitación no sobre cómo ganar elecciones, sino sobre los problemas más sentidos de la población de sus respectivos municipios. Pero más que los problemas, como enfrentarlos en caso de resultar electos. Hasta dónde conocen sobre las facultades y obligaciones de un alcalde. Pero más que eso: hacer conciencia que –en caso de ser- el ayuntamiento no principia y acaba con su eventual gobierno.
Tal vez por la misma naturaleza de los medios de comunicación atomizados en al ciudad de Puebla, pero la amenaza de una eventual rebelión electoral no se encuentra en Puebla, sino en los ayuntamientos más pequeños, donde la relación de gobernantes-gobernados es muy estrecha, y las pasiones son mucho más susceptibles de desbordamiento. Tal vez en atención a esa máxima, el trabajo a ras de suelo del Comité Directivo Estatal del PRI se ha centrado fuera de la ciudad.
Chayo News
La tercera semana de enero será cuando queden registrados los candidatos oficiales de los partidos a los diferentes puestos de elección popular, en primer lugar de gobernador y alcalde capitalino.
En términos reales, el PRI cuenta con cuatro a gobernador. Dos formales y dos informales: Javier López Zavala y Enrique Doger Guerrero; y Blanca Alcalá y Enrique Agüera. Con la salvedad que la eventual salida del rector, y el nombramiento de un interino, podría generar inestabilidad hacia dentro y fuera de la Universidad.
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Un grupo de amigos preocupados por el estado del aire que respiramos en la ciudad de puebla, y luego de observar que cada vez son más los automóviles a gasolina, que literalmente salen a la calle a fumigarla, sin que nadie diga nada, nos hemos propuesto escribir una carta pública de protesta; pero como ocurre en esos casos, no acabamos de ponernos de acuerdo en su redacción y contenido, doy una pista del tamaño de nuestra preocupación.
La Secretaría de Finanzas y Administración podría buscar en sus archivos y dar con el automóvil macha Chrysler LeBaron, placas TVK-2301, color plata, y juzgar por si misma si nos asiste o no la rezón para preocuparnos por el estado de nuestra salud. Ese automóvil es una fuente de envenenamiento colectivo, sin que nadie lo advierta, y si lo advierte, no hace nada.
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