¿Por qué no se habrían de aliar PRI y PAN?
Algo tiene Moreno Valle que aún en los trances más embarazosos, sale avante. Cuando los panistas se apresuran a aprobar un nuevo impuesto con el apoyo voluntarioso de priistas, el senador poblano sale a cubierta y declara su abierta oposición a cobrar más impuestos a la gente. Un tema de alta sensibilidad popular, en cambio no tuvo ningún empacho en votar la designación del nuevo procurador de la República.
La negativa de Moreno Valle a más gravámenes se conoce justo cuando los diputados priistas se muestran más papistas que el Papa, e interrogados en Puebla sobre el particular, literalmente no atinan qué responder. Porque saben que no fueron electos para deliberar sobre el bien público, representar a sus electores, sino para obedecer y callar.
Así pues, mientras en el Revolucionario Institucional sus eventuales aspirantes a gobernar la entidad, literalmente salen todos los días a acuchillarse en nombre de nimiedades, Moreno Valle avanza inexorable, con base a un proyecto y unas metas, calculados con precisión de viejo relojero de estanquillo.
Desde alguna oficina se ha hecho correr la versión de que al ex priista no lo dejarán pasar en su nuevo partido, que ya no tiene el apoyo del CEN nacional ni local, y que su gran mentora política, lo abandonó a medio camino, convencida de que no gana. No hace fala mucha ciencia para caer en la cuenta que asistimos a un brusco ardid para disminuirlo.
Un querido amigo periodista me dice que la prueba de que Moreno Valle es una figura consumida y que él incluso se sabe en esa condición, es que no siquiera tiene un operador de medios que atienda los asuntos más elementales de su proyecto. Como si ganar candidaturas –digo yo– fuera cosa de cortejar periodistas.
La semana pasada algunos medios trataron con desgano la determinación de Ángel Alonso Díaz Caneja de sumarse al proyecto del ex priista, como operador político-electoral. Hasta hace poco Díaz Caneja fue uno de sus críticos más severos y renuentes con la idea de su ahora jefe de llegar a Casa Puebla.
¿Cuánto vale el también senador panista en el proceso de selección de candidato a gobernador? Para el caso poco importa. En ciertos momentos de la política lo que cuenta son los mensajes cifrados; y el mensaje cifrados de la semana pasada es que Moreno Valle ya tiene de su parte a prácticamente todas las cabezas del PAN.
La excepción es la señora Ana Teresa Aranda, pero es posible también que se trate de una estrategia más de administrar el calendario electoral. O cálculo de la propia Ana Teresa para encarecer aún más su amor.
Enfrentar a Moreno Valle razonablemente parece ser el reto más grande que tiene por delante el PRI. Las críticas más feroces que he escuchado en su contra y por las cuales no podría ser gobernador es que suele tratar con malos modos a sus colaboradores más cercanos.
Como si el endiosamiento de los funcionarios no fuera una de las herencias más vivas del Revolucionario Institucional, o como si los gobernantes emanados de ese partido fueran la emulación de San Francisco de Asís y la madre Teresa de Calcuta. Durante el primer tramo de gobierno de Carlos Salinas, Héctor Aguilar Camín habló de 250 homicidios políticos.
Si los partidos políticos fuera congruentes con su plataforma de principios, el PRI la tendría ganado de antemano. Al PAN y a su eventual candidato a gobernador se le podría agarrar y someter públicamente por el lado ideológico y de políticas públicas.
Con el arribo de Moreno Valle a la gubernatura, se podría arengar en la plaza pública, la entidad caería en las garras de la derecha conservadora, y en consecuencia pondría en práctica acciones de gobierno en consonancia con la forma de pensamiento de Acción Nacional y de su ala implacable.
Con la pequeña salvedad de que el PRI no podrá objetar nada que tenga que ver con el pensamiento conservador de derecha porque el Congreso del Estado, con mayoría priista, se ha encargado de legislar sobre los temas más sentidos que defiende El Yunque, la organización clandestina alojada en el sector más radical del PAN, que busca instaurar el reino de Dios en la tierra.
Uno de los valedores más peligrosos que tiene la derecha radical en el Congreso se llama Pablo Fernández del Campo, y no llegó ahí por el PAN, sino por el PRI. A propósito, ahora el señor del Campo aprovecha su fuero de legislador para combatir las políticas públicas del estado liberal mexicano.
Por lo demás, y tampoco es un secreto para nadie, la elección del candidato priista estará en función de la persona que lo sea por el PAN. Luego entonces, los bonos en el PRI están en función de cuánto baje o suba Moreno Valle. No sería nada extraño, entonces, la formulación de una alianza PRI-PAN. La única desavenencia no sería ideológica, sino por el ungido.
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