Purificar el lenguaje
Un amigo universitario decente me reclama en buenos términos.” Ustedes los periodistas con sus “giros”, dice, están contribuyendo a la corrupción del leguaje en la universidad”.
No le gusta que en los procesos de elección de autoridades de su institución se hable de “carro compelo”.
Asiento y comparto con él en parte. Y digo en defensa de lo que me toca del gremio, que no son los periodistas quienes acuñan los términos recargados de arrogancia, y de huso común en la competencia de los políticos por los puestos públicos.
Son los propios partidos políticos y sus publicistas los que siempre están urdiendo frases pegajosas con la finalidad de cautivar a sus auditorios, debilitar a sus adversarios y, sólo entonces los medios de comunicación, los recogen y los amplifican.
Sobre la expresión de “carro completo”, y sin saberlo de cierto, pero por su absolutismo consonante me suena al viejo PRI redivivo. Una frase que, en efecto, no es nada apropiada en una sociedad con unos mínimos de tolerancia. Y si muy reveladora del talante de nuestra clase política.
El PAN, cuando juega para ganar, y no sólo para mantener las apariencias, como suele simular seguido, primero radicaliza a sus huestes y enseguida se vale de un lenguaje fascistoide para atemorizar a la población. Por ejemplo: “los mexicanos son un peligro para México”.
Mi amigo dice que hay cuidar el lenguaje porque en general es el espejo de quien lo habla. A través de la lengua se puede penetrar en los rincones más insospechados de la condición y humana, y a través de ella descifrar sus códigos de maldad y bondad.
El lenguaje es una especie de aviso providencial. Allá por los años setenta, recuerdo bien, Octavio Paz escribió un pequeño ensayo en el que decía que el lenguaje anuncia los cambios sociales.
Como todo Paz, es penetrante y cautivador en aquellas cartillas. Las que son una pena que no estén en ninguna de las tantas recopilaciones hechas sobre la obra del escritor.
Volviendo al tema de mi amigo, que la universidad tenga el imperativo ético de ser ejemplo de honradez púbica, no me cabe la menor duda, pero esa condición no depende de los periodistas y sus comentaros, sino de la organización interna.
Que los periodistas se ocupan de manera reitera de ella, sí. Porque es tema de interés público, y sería muy grave para la buena marcha de la misma institución que cerrara sus puertas a la crítica.
Chayo News
Que el señor Israel Pacheco simpatice con algún candidato en particular, es muy su derecho.
Que el señor se aproveche de su condición de dirigente sindical para coaccionar a sus afiliados y obligarlos a caminar en la misma línea suya, pude ser motivo de infracciones a la ley.
No hay posts relacionados.
Leave a Comment