Merecidísimo reconocimiento
Qué bueno que Blanca Alcalá promueve un homenaje a la promotora del arte y la cultura más importante que se haya tenido en Puebla en la segunda mitad del siglo pasado, la señora Ángeles Espinosa Yglesias. Un mecenazgo que rebasó, en calidad y cantidad, y en algunas áreas específicas, a los gobiernos estatal y federal.
Qué bueno que la alcaldesa no la honra con actos chabacanos y cursis, sino develando en su honor una escultura labrada en bronce por uno de los artistas vivos más importantes, Jan Hendrix; lo que de entrada es garantía de que no se seguirá desluciendo el paisaje visual del Zócalo, como ha ocurrido en el pasado reciente.
Qué bueno –insisto- que el artista seleccionado no es el equivalente a “la flor más bella del ejido” por aquello de promover los valores vernáculos, sino un escultor que compite en los escaparates más exigentes del mundo. Quienes han estudiado la trayectoria de Hendrix, ven en su obra influencias de Francisco Toledo y Gunther Gerzso, dos monstruos de la ruptura con el patrioterismo colorido.
Hay que recordar que en el año de 1997 la obra de caballete de Hendrix fue alojada en las salas de temporales del Museo Amparo, y se preparó en su honor un catálogo con la obra expuesta.
Aun así, digo yo, qué pena que no se haya pensado, por ejemplo, en Federico Silva. Tal vez el escultor mexicano más importante, incluso para mi gusto muy por encima de Juan Soriano, quien fuera de La Paloma no tiene más (la pieza con la que abre el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey).
Por esas cosas extrañas del destino, mucha de las obras monumentales de Silva andan regadas en la ciudad de Puebla y sus alrededores sin que nadie advierta su presencia (he aquí una muestra más de nuestra educación artística y visual).
Ignoro quién haya sido el autor de la idea del reconocimiento-homenaje, pero me parece que en materia de política cultural y protección del patrimonio histórico, la contribución de la señora Espinosa Yglesias es la más relevante del México independiente, tal vez equiparable sólo con la obra levantada y donada a los poblanos por don Juan de Palafox y Mendoza, allá en la Colonia.
Por ejemplo el Museo Amparo mantiene en resguardo una de las colecciones privadas de arte prehispánico mexicano más importantes reunidas en el mundo. Su importante radica en que no sólo se valora la pieza como testimonio de una época, sino también su valor artístico y estético. Un elemento nuevo que todavía el día de hoy es motivo de polémica por algunos historiadores y arqueólogos vinculados a la burocracia del INAH.
La estetización (y perdón por la palabreja pero es la utilizada por los especialistas) de lo prehispánico estimuló, por ejemplo, que el Rubén Bonifaz Nuño escribiera un libro sobre aquella colección, para enojo y berrinche de los arqueólogos. Pero la del Amparo no es la primera colección que se reúne con esas características, el primero en hacerlo fue Rufino Tamayo y se abrió el público cuando se inauguró el museo que lleva su nombre en el estado de Oaxaca.
Pero esto ya no es motivo de una columna, sino de un ensayo para Arqueología Mexicana. Cerremos diciendo que el ejercicio de gobierno no sólo tiene que ver con la construcción de banquetas y alumbrado público y agua al pie de la casa y patrullas y más patrullas, sino también tiene con el reconocimiento a los buenos ciudadanos.
Chayo News
El problema de fondo no es si se saca o no al marismo de Casa Puebla (un recurso eminentemente retórico y propio de temporadas electorales), como la mayoría de la prensa vio el sábado durante la comida con motivo del cumpleaños de Rafael Moreno Valle, sino el discurso que improvisó en unos cuantos minutos, y en el cual se aloja la médula del morenovallismo.
Moreno Valle no sólo dejó entrever que conoce al detalle cuáles son los puntos vulnerables de este gobierno, sino también aquellos temas que son un agravio para la población en general, como el hecho de que Puebla se encuentre entre los estados más miserables del país, compitiendo por las inequidades con Chiapas y Oaxaca. Por lo pronto fijó la agenda del debate, una agenda que obligadamente deberá de partir del tema social.
**Habrá que ver de qué esta hecho don Mario Marín Torres, y si sucumbe o no al canto de las sirenas, o si determina amarrarse al mástil de su gobierno, termina su administración, entrega la estafeta a quien tenga que hacerlo, y se retira a sus actividades privadas, o cae como en su momento cayeron Bartlett y Melquiades. Pero el tema da para rato.
**Que el presidente del PRI está metido en la reingeniería del partido y por el momento ni quien se acuerde de que el año entrante habrá elecciones para gobernador.
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