Los ungidos del gobernador

Si las cosas son como las cuentan quienes fueron requerido la mañana de ayer por el inquilino de Casa Puebla para compartirles su parecer, en los cálculos del gobernador del estado no hay más que cuatro aspirantes para sucederlo en el puesto: Javier López Zavala, Alejandro Armenta, Charbel Estefan y Blanca Alcalá Ruiz. Aunque en los hechos, y dicho por él mismo, el número se reduce a sólo dos precandidatos.

A diferencia del cuadro adusto con el que suelen presentarlo en los medios, Mario Marín estuvo suelto durante el almuerzo, y hasta se permitió rayar en el humor negro. Qué tal, dijo, si el próximo 15 de septiembre en vez de arengar vivas a la patria, se me escapa y lo hago a favor de López Zavala. Eso no, cómo, de ninguna manera. Risas, y más risas cómplices de los oyentes.

Precisemos aquí que la de ayer -aunque con medios de comunicación- fue una reunión privada, pero sobre un tema de interés público, tal vez el de mayor interés público en la entidad. La designación del funcionario de más alto rango en la estructura de gobierno estatal. Y en Puebla como lo saben hasta los periodistas, lo público es público no sólo porque atañe al bien común, a la “res publica”, sino por ley.

De la alcaldesa, el gobernador Mario Marín preciso que es su amiga, más no de su equipo, ojo. Para acceder a la gubernatura le prevé un futuro complicado, sobre todo después del accidente del árbol caído, el pasado 5 de julio, amén de otros problemas que a entender suyo, todavía no acaba de resolver del todo.

Del diputado federal por el distrito que abre a la mixteca, ponderó que es un hombre inteligente, y que de hecho el candidato debería de ser él, pero –dijo- la gente no vota con la cabeza sino con el corazón. Además de que no termina de definir si se queda en el equipo de Calderón o regresa a Puebla. Otro lastre es que abandonó el distrito por donde fue electo representante popular.

En este punto uno de los convocados interrumpió al mandatario para decir que entonces la designación de candidato a gobernador en el PRI se decidiría entre la A ya la Z. A lo que no asintió pero tampoco desmintió. Vino entonces un ejercicio memorioso del que cada cual sacó su propia interpretación.

Mario Marín les dijo que durante el gobierno de Manuel Bartlett, cuando le tocó ser el artífice del triunfo de las quince diputaciones federales, muchos le aconsejaron entonces que había llegado su hora, y que buscara la candidatura a gobernador. Sacó sus cuentas y determinó hacerse a un lado, frente a Melquiades Morales Flores.

Hace un par de años Javier López Zavala habría sacado sus propias cuentas y habría concluido que no era su hora, y dejó el camino libre a la candidatura de Blanca Alcalá. Armenta Mier deberá de hacer lo mismo, sacar cuenta y de esa manera sabrá qué hacer en esta hora de turbulencia interna.

A propósito, en la percepción de Marín, el actual dirigente tricolor es un hombre capaz, trabajador, muy trabajador, con claridad sobre la importancia de la planeación, disciplinado, leal y profesional, muy profesional. Pero hasta ahí. Pero no habría problema con él, porque de todos modos el año entrante habrá lugar para todos, o para los más. El ayuntamiento capitalino (en el caso de Montero explicó que no ve cómo pueda hacer para que le alcance), el senado y el Congreso del Estado.

De Zavala, qué decir de él, habría pensado antes de enumerar que es un hombre que se la merece porque ha trabajado, porque tiene una visión política, y es cercano a la gente, y negociador, tal vez habría dicho un gran negociador. Entonces brotó el nombre de Enrique Agüera, a lo que Marín dijo que de estar en el caso del rector, él encantado me quedaría allá cuatro años más.

Alguien balbuceó el nombre de Enrique Doger y su respuesta fue puntual. No es querido en el Revolucionario Institucional porque no fue solidario cuando el Ejecutivo cruzó por los apuros derivados del Maringate, y tampoco entre la ciudadanía tiene buena aceptación. Sobre el tema abundó, pues dijo que gracias al escándalo fue conocido a nivel nacional, y algunos gobernadores le ofrecieron hacer un frente a su favor. Y aquello de que “es mi voz pero no es mi voz” se debió al hecho de que, en efecto, se trata de su voz, pero sólo en ciertas partes.

¿Qué será de Mario Marín, a partir de febrero del 2011? El mismo lo delineó. Se dedicará a la fundación de un centro de capacitación política para jóvenes. Mario Marín esta convencido de que su propia historia de vida es digna de estudio de cómo una persona que sale de los peldaños más bajo de la sociedad sube a los techos más altos del poder político.

Chayo News

Todos unidos contra Blanca. La versión poblana del TUCOM es encabezado por Enrique Doger, Carlos Meza Viveros e Israel Pacheco. Con la salvedad de que no se sabe bien a bien cuál es el objetivo encubierto de esos nobles caballeros, si denostar a la alcaldesa para subirla en opinión pública, como ocurre cuando es atacada, o de verás bajarla del rating de confianza pública.

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Posted by Ociel Mora on julio 16th, 2009 | Filed in Sin categoría | Comment now »

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