Castro y Merlo: justo reconocimiento

El Grupo Editorial Intolerancia reconoció las contribuciones al desarrollo de la cultura que han hecho Efraín Castro Morales y Eduardo Merlo. La ceremonia tuvo lugar en el marco de la celebración de la primera década del grupo editor de los medios Intolerancia Diario, de cuatro #000000;”>revistas, portales y de un centro de investigación de opinión pública. Lo cual convierte a la empresa en la más robusta de su género en el estado de Puebla.

Fiel a su estilo de apertura y tolerancia, la casa editora invitó a periodistas de otros medios para que ellos mismos fueran los encargados de hacer las respectivas semblanzas y la entrega de los premios. Mario Alberto Mejía se refirió a Castro Morales, de quien dijo es autor de un centenar de libros, y de manera particular de uno, sobre la independencia en Puebla. Este libro no ha visto la luz pública por las características rencillas que infecta a ese mundillo gremial.

He aquí pues una oportunidad de lujo para los encargados de dar vida con productos de calidad a las comisiones de festejos del centenario y bicentenario de la Revolución Mexicana e Independencia. Castro ha sido un minucioso investigador de archivo de la primera parte de la Colonia, y al parecer ahora también de la última. Aunque su mayor contribución corresponde al estudio del barroco poblano, particularmente pintura y escultura y las llamadas artes menores, como la herrería.

Pero Castro Morales también ha sido un exquisito editor de obras imprescindibles para el conocimiento de Puebla en sus diferentes etapas. La editorial Altiplano animada por él rescató y puso al alcance de los especialistas libros notables que de otra manera se habrían perdido en el anonimato de los coleccionistas y de las bibliotecas especializadas, a las que sólo tienen acceso los conocedores.

Como funcionario, fue secretario de Cultura durante la primera mitad del gobierno de Piña Olaya, aprovechó su estancia para seguir difundiendo la historia poblana mediante la publicación de autores clásicos sobre la entidad, a través de la colección Lecturas Históricas de Puebla, ideada por él. En estos libros aparecen autores precortesianos, como Tlatecatizin, el poeta de Huauchinango que vivió en los albores de la conquista, también Sor Juana Inés de la Cruz, o autores muy modernos como el arqueólogo Ángel García Cook, autor de Historia prehispánica del valle de Tehuacán.

Castro Morales es de la genealogía de los historiadores del arte al que pertenece, por ejemplo, Guillermo Tovar y de Teresa y la corriente de historiadores viejos formados por don Manuel Toussaint y don Justino Fernández. Los verdaderos precursores de los estudios del arte colonial mexicano, y creador —el primero— de instituciones notables, como el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Incluso se dice con sorna que el autor de las fotografías (son horrorosamente malas) de Las catedrales de Puebla, el libro señero de Toussaint, las hizo Castro Morales.

Pero también a Castro Morales lo podemos juzgar como un continuador de los trabajos iniciados en Puebla en la segunda década del 1900, por Francisco Pérez de Salazar. Quien al parecer no tiene nada que ver con quien lleva esos mismos apellidos y que despacha en la Secretaría de Finanzas. Como buen conservador y admirador de la herencia colonial y de la Iglesia católica, don Francisco se preocupó por conservar y estudiar la herencia pictórica de aquella época. Lo hizo con una sistematización y metodología que la Historia de la pintura en Puebla, publicado en 1923, sigue siendo referencia obligada en todos los estudios de su género.

A su manera, Eduardo Merlo ha sido también un gran promotor de los bienes culturales poblanos, tangibles e intangibles, para decirlo con una expresión de los especialistas. Lo mismo se refiere con soltura a la cultura de un grupo en particular de indígena de la Mixteca, que habla de las cofradías coloniales, o reseña la iconografía de algún retablo en particular. Merlo es el gran memorioso poblano.

Chayo News

Hoy me dieron un dato que no deja de ser escalofriante, de ser cierto, claro; la señor Elba Esther Gordillo, desde su condición de quién sabe qué (nadie la ha electo para nada), maneja el 1 por ciento del PIB nacional.

Todavía se quejan de la fuerza que ha tomado la propuesta de anular el voto.

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Posted by Ociel Mora on junio 23rd, 2009 | Filed in Sin categoría | Comment now »

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