Beatriz y Germán

La calamidad de nuestra clase política también puede medirse por los pronunciamientos de sus dirigentes, y hasta por sus consuetudinarias mentiras.

El fin de semana estuvieron en Puebla Beatriz Paredes y Germán Martínez, ambos dijeron a sus seguidores lo mismo; y ambos olímpicamente eludieron los grandes problemas que a quejan a la gente.

Tal vez porque al igual que a don Porfirio, ellos creen que los poblanos todavía no están capacitados para conocer sobre sus problemas, y mucho menos para hacerse cargo de ellos.

Las declaraciones de ambos personajes se agotaron en los lugares comunes. Paredes Rangel dijo que no obstante la guerra sucia del PAN y la presencia de Calderón como el eje de la campaña de los candidatos panistas, el PRI se encuentra arriba en las encuestas y que ganará la elección del próximo 5 de julio, para que así haya más dinero.

Llegado su turno, los panistas presumieron sus propias encuestas y también ellos concluyeron que ganarán la elección de diputados y de paso reprocharon a los priistas tener unos expresidentes de la república impresentables en sociedad, a diferencia suya con Vicente Fox.

Como se ve, las declaraciones de Paredes y Martínez en Puebla son de utilería. Que igual las pronunciaron antes en otra parte. Porque en su “ideario”, de lo que se trata es de descalificar al otro con naderías, al precio que sea.

Ninguno de los partidos con posibilidad de ganar el Congreso habla de construir un proyecto de región o de país que no sea más de lo mismo. Nadie hace mención de las rémoras que tienen a la población postrada en el pasado.

Nadie le quiere entrar a los temas torales que pueden generar los cambios, como la reelección inmediata de diputados y alcaldes, para que, de ese modo, actúen, no en función del gobernador o del presidente en turno, sino de los supremos electores: la gente.

Cuando la población se mueve peligrosamente en el borde del precipicio económico y moral (ya nadie cree en nada ni en nadie), los políticos se refugian en el espectáculo chistoso, para consumo de medios. En el entendido que para ellos son los medios, y no los electores, la fuente de legitimación.

Chayo news

Pues bien, me cuentan que ahora que toda la burocracia dorada pacta con Javier López Zavala una chamba de lujo en la próxima administración, dicen que también ya lo hizo, o está en proceso de hacerlo (cosa de agendas, pues), Víctor Manuel Giorgana Jiménez, el flamante secretario de Desarrollo Social del ayuntamiento capitalino, y a quien muchos hacían uno de los más leales funcionarios de la presidenta Blanca Alcalá.

Hay que decir también en su descargo, que en su momento Giorgana Jiménez fue jefe de una buena parte de los ahora prominentes marinistas, comenzando por el propio Javier López Zavala y Mario Montero; cuando el primero fue nombrado por Melquiades Morales Flores presidente de la Gran Comisión del Congreso, y los otros eran simplemente diputados. Amén de que también disputó el puesto de gobernador.

Giorgana es un político hecho en los usos y costumbres, sin mayor escrúpulo de nada y ante nada. Así, en algún momento se vendió ante los medios de comunicación como la quintaesencia de la alcaldesa, y ante sus cercanos solía presentarse como una especie de vicepresidente, lo cual fue motivo de cejas arqueadas de uno y otro lado, y hasta de malos entendidos entre las cabezas.

Lo cierto es que tuvo la astucia de hacerse de uno de los puestos más cotizados del ayuntamiento, desde donde ha emprendido los balbuceos de un proyecto propio. Al margen y distante de lo que pueda ocurrir con Blanca Alcalá porque en su concepto eso apenas es un peldaño en su loca carrera. La duda es hasta dónde le será permitido llegar. Particularmente tratándose de una persona tan escrupulosa con el trabajo como lo es Blanca Alcalá, y más aún cuando se sabe que una de las instituciones más rezagas en resultados es la Secretaría de Desarrollo Social.

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Posted by Ociel Mora on junio 16th, 2009 | Filed in Sin categoría | Comment now »

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