El cambio en Seguridad Pública
El relevo del titular de la Secretaría de Seguridad Pública del ayuntamiento capitalino permite más de una interpretación. Una de ellas, y tal vez la más importante, tiene que ver con el “estilo de resultados” que caracteriza a la alcaldesa, por encima de sus eventuales afectos a funcionarios, amigos y personas, o incluso de la inquina de sus enemigos de casa que la acosan a todas horas, cuyo fin no es otro que quedarse con el control de la noche.
Pero el relevo no sólo tiene que ver con el estilo institucional de Blanca Alcalá, lo cual puede parecer hasta retórico, sino con las modificaciones constitucionales y la promulgación de nuevas leyes decretadas por el Congreso de la Unión, las que involucran cada vez más a los gobiernos locales en las tareas de seguridad pública. Como se desprende de los cambios introducidos al artículo 21 y la conformación de instancias colegiadas, de las que el ayuntamiento es miembro.
Las modificaciones al marco legal conllevan modificaciones en la operación. Pero además de los cambios nacionales, a nivel local también se han realizado estudios y resultado de ellos se han propuesto nuevas acciones de seguridad pública, las cuales, como saben bien los gringos, requieren por lo menos de tres etapas para su consecución.
Primero un equipo que ubique la patología de la enfermedad, un segundo que encuentre el mejor remedio y un tercero que se encargue de su aplicación efectiva.
Todo mundo coincide en la eficiencia y lealtad que mostró en su desempeño al frente de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal don Guillermo Alberto Hidalgo Vigueras, pero la administración pública —la buena administración pública, la que se organiza en función de los ciudadanos— es dinámica. Hay que ajustarla todos los días para entregar buenos resultados; en el ayuntamiento los nuevos proyectos y las nuevas acciones demandan de un nuevo perfil de mando, el que fue encontrado en la persona de Andrés Vicente Ruiz Celio.
Hay otros elementos dignos de ponderación. Puebla fue el primer ayuntamiento de la entidad que se adhirió al Subsidio para la Seguridad Pública Municipal, con lo cual se hizo a creedor a nuevos recursos adicionales, para capacitación y pertrechos; pero a cambio el ayuntamiento se compromete a cumplir una serie de normas nacionales, las que son vigiladas y evaluadas por el gobierno federal. Todos quieren más dinero, pero no todos quieren someterse a los estándares nacionales y menos a ser evaluados. He aquí la diferencia.
La alcaldía de Puebla es competitiva en materia de seguridad pública, pues es de los poquísimos ayuntamientos que forman parte del Sistema Nacional de Seguridad y de la Conferencia Nacional de Seguridad. Por lo demás, el nuevo titular de la dependencia capitalina tiene una larga carrera en los servicios militares. La prueba de que los cambios son parte de un paquete de largo aliento, lo muestra el hecho de que una semana atrás se nombró a Eduardo Vázquez al frente del Centro de Emergencia y Respuesta Inmediata.
La popularidad y fortaleza de la alcaldesa se finca mucho en el sentido de sus decisiones de gobierno.
En el caso de Hidalgo Vigueras bien pudo mantenerlo en el puesto por el sólo hecho de que ante tirios y troyanos, le era leal a carta cabal. Pero no. Como buena estadista, optó por el interés público, por encina del personal y de grupo. Ese es un detalle que a la hora del corte de caja cuenta, y cuenta bien.
Chayo news
El fin de semana estuvo en Puebla doña Beatriz Paredes, la presidenta nacional del PRI, de quien unos decían que no venía por no sé qué malos entendidos; otros, que en este momento Puebla no era una plaza cotizada para el partido.
Primero visitó Tehuacán, donde se dice que su candidata no acaba de despuntar y por la tarde estuvo en San Pedro Cholula, otro punto con focos amarillos para ese partido. Pero fuera de ambos y la capital, el PRI poblano parece marchar sobre caballo de hacienda.
En todas sus alocuciones Paredes sostuvo que el PRI se encuentra arriba en las encuestas, no obstante la guerra sucia del PAN; dijo que su partido ganará el 5 de julio y que eso servirá para conseguir más financiamiento, y que los priistas no aceptarán denostaciones.
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Las fauces de la corrupción acechan por todos lados. El fin de semana, un día antes de rayar la quincena, los trabajadores sindicalizados del ayuntamiento capitalino, fueron advertidos que, sin excusa alguna, cada uno de ellos debería entregar una cooperación de 250 pesos para la compra de un regalito para el dirigente, el mentado Israel Pacheco, con motivo de su cumpleaños. La coperacha reunió la ingente cantidad de ¡350 mil pesos!
En efecto, nadie osó rehusarse porque eso hubiera sido equivalente al cese ipso facto. Lo que sí, todos los trabajadores se preguntan (porque su dirigente todavía no les prohíbe especular) qué clase de regalo fue que costó tanto o, si de última, su dirigente prefirió que le dieran el efectivo.
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