La cultura del tapado

Don Daniel Cosío Villegas dedicó unas páginas espléndidas a horadar el mito del tapado o tapadismo como él lo llama. Le parece una cosa mágica aquel acertijo.

Pues en cosa de semanas un personaje que hasta entonces había pasado desapercibido en la mayoría de la población, de pronto se convertido en el hombre más importante del país, incluso por encima del Gran Tlatoani, su autor y mentor.

Antes de seguir adelante permítaseme compartir un par de datos sobre el autor y su época de estudio.

Afirma don Daniel, que en general los periodistas con su trabajo no buscan informar a la población, sino que escriben (para entonces la televisión y la radio no tenían la importancia predominante de ahora) para hacer propaganda política por un partido político y sus candidatos. Para entonces tampoco la pluralidad partidista era lo que es hoy.

De allí que concluya sin mayor problema que ésta sea una de las razones preponderantes por las que no tengamos grandes escritores políticos. Como sí los hay –y muy notorios- en otras áreas del entendimiento nacional, digamos la literatura, cuya nómina de prohombres es inagotable.

Pero el fenómeno no parece ser privativo sólo de la segunda mitad del siglo pasado, sino que corresponde a prácticamente toda nuestra vida republicana. Nuestro sistema político es un misterio impenetrable, con sus muy ilustrativos tapados, porque entre otras cosas carecemos de una tradición de estudio que lo ponga en claro.

Así pues el periodismo más que contribuir a un mejor entendimiento de los asuntos de la vida pública para la toma de decisiones de los ciudadanos, contribuye a su ocultamiento y enrarecimiento. Y vaya que la elección de candidatos tiene su importancia capital.

El trabajo de don Daniel es viejito, pero sigue siendo un clásico; corresponde a unas conferencias dictadas en 1972 en una universidad de los Estados Unidos, y que luego fue uno de los tres volúmenes publicados con el título genérico de El Estilo Personal de Gobernar.

Don Daniel concluyó que el sistema político mexicano descansa sobre las bases de dos pilares fundamentales: el presidente de la República y sus facultades extra legales y el partido oficial, como agencia de legitimación política. Las facultades extra legales son las que refiere De La Madrid, cuando dice que la ley estorba para gobernar.

Volviendo al tapadismo, dice don Daniel que el obstáculo mayor para democratizar el partido y la vida pública, es el tapado; la fórmula oculta para nombrar a los candidatos a prácticamente todos los puestos de elección popular, pero de manera particular el de presidente de la República.

Como el tapado sale (salía) del círculo más cercano de secretarios del presidente, desde el primer día en que son electos, los funcionarios empiezan a taparse, a encerrarse, a ocultarse, a disimular, a callar… pero no totalmente porque entonces serán olvidados, no por la población que a nadie le importa, sino por el presidente, el que finalmente toma la decisión de ungir y luego destapar al tapado.

Entonces empieza un juego en el que hay que estar pero no estar. En hablar entre dientes, en musitar una cosa para medio comunicar otra. De entra las prendas más valoradas y positivas, se cuenta en primer lugar la lealtad inquebrantable no al pueblo o a las instituciones, sino al presidente en funciones.

Adolfo Ruiz Cortines llevó el acertijo de la selección de candidatos a niveles de la metafísica más pura, pues aseguró que recae sobre el presidente en turno la enorme responsabilidad de “interpretar qué es lo que quiere y necesita nuestro pueblo”.

Una variación, pero sin la chispa del sempiterno líder de la CTM, Fidel Velázquez, cuando respecto al candidato en turno, dijo que el presidente les había adivinado el pensamiento.

Chayo News

Y yo también… este próximo 5 de julo iré a la casilla de mi colonia.
Tomaré mi lugar en la fila, digo en el muy remoto caso que nos hallemos más de dos.
Tomaré la boleta y con ella me refugiaré en la intimidad de las cortinillas de la urna.
Allí en la absoluta soledad, la cruzaré de extremo a extremo como muestra de mi rechazo a los partidos políticos y sus extraños personajes que a rajatabla buscan imponerme de mi representante político ante el Congreso de la Unión.
Esos personajes, los candidatos, fueron electos a espaldas mías y de mis vecinos y conciudadanos, y sepa Dios con qué criterios, aunque en el fondo todos imaginamos cuales.
Para la próxima legislatura federal, me declaro en desamparo total. Y salga quien salga electo, será un impostor.

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Posted by Ociel Mora on junio 1st, 2009 | Filed in Sin categoría | Comment now »

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