Los cambios que no acaban
Hace poco menos de medio año escribí sobre la eventualidad de un paquete de cambios en el ayuntamiento.
Trazamos entonces que Fernanda Díez dejaría la coordinación ejecutiva para irse a dirigir el DIF municipal, en sustitución de su director Salvador Sánchez, quien para entonces ya mostraba signos de cansancio.
A Sánchez lo hicimos al frente de la Coordinación de Desarrollo Social en la secretaría de ese nombre y hasta aventuramos que la medida serviría de antídoto contra los rumores que la envuelven.
Durante aquella semana, mientras miraba los periódicos tendidos en el puesto de doña “Mago”, apreció el “enlace” de medios del DIF, y a bocajarro me dijo: “hay, Ociel, puras mentiras”.
A los pocos días supe que más que el sentir de Karina Alatriste, era el de su director, quien de esa manera gestionaba en medios no las políticas institucionales del organismo, sino su propia permanencia en el puesto.
Lo cierto es que un par de meses después los cambios se verificaron. Fernanda Díez dirige el DIF y Salvador Sánchez no alcanzó a llegar a Desarrollo Social, sino que tuvo que hacerse cargo de una oficina mucho menor.
Me informan que los llamados “enlaces” (de medios) son un grupo de periodistas distribuidos en todos los niveles de gobierno, con el fin de que la Coordinación de Comunicación Social esté debidamente informada sobre las tareas de cada una de las dependencias.
Pero en los hechos “los enlaces” hacen tareas de gestión directamente ante los medios no para los propósitos institucionales del ayuntamiento, sino para las filias y fobias de coyuntura de su jefe inmediato.
Ocasionalmente converso con “el enlace” de una dependencia cuya materia de trabajo conozco por mi formación profesional y por mi experiencia en chambas diversas.
Al respecto lo que puedo decir es que nunca ha hilado una sola frase sobre las tareas institucionales, no las entiende y no tiene ningún interés en conocerlas, pero eso sí, tiene una capacidad bien dotada para juzgar con adjetivos soeces a sus compañeros de enfrente.
EL 16 de abril, un par de semanas después de que Emilio Trinidad Zaldívar (“El Nuevo” como lo llaman los “enlaces”) tomara posesión del cargo de vocero, escribimos aquí:
“La idea de traer una persona ajena a las filias y fobias que asfixia al mundillo del periodismo para dirigir la comunicación social del ayuntamiento, de entrada es una decisión refrescante.
”Ahora viene la consolidación del reemplazo y eso sólo será posible en la medida que al nuevo funcionario le sea permitido armar su propio equipo de trabajo, porque de no ser así, no habría tenido sentido la remoción.
”Pero además el área precisa de un golpe de timón. Hasta donde tengo entendido, en materia de comunicación, abundan los esfuerzos dispersos. Para no decir que cada cual jala para su propio provecho.”De directores para arriba, al parecer, todos tienen su propio director de medios y no gestiona con base a unos principios de interés general del ayuntamiento, sino con base a los intereses (políticos) del jefe en turno.
”La reestructuración interna se precisa como antídoto para evitar que las desavenencias internas entre funcionarios terminen gestionándose en las columnas políticas”.
La semana pasada me encontré de nuevo con uno de los enlaces en el puesto de doña “Mago” y, por decir algo, le pregunté: “¿cómo van los cambios?”.
En el acto replicó: “los únicos cambios son los que tú ves”. Hizo una mueca de fastidio, estiró la mirada sobre las ramas de los árboles que cuelgan sobre el primer cuadro, y remató: “no hay más cambio que los que nosotros podamos hacer”.
Como se ve: hay en los jóvenes “enlaces”, tal vez instados por sus respectivos jefes, un extraño espíritu de cuerpo que los supone una zona de excepción, y hasta el arrebato de suponer que se reservan el derecho de admisión.
Chayo News
A nadie le ha redituado tanto el caso de la periodista Lydia Cacho como al partido Acción Nacional.
El tema de los derechos humanos y la libertad de expresión no son ni lo han sido nunca, asunto que preocupe a los dirigentes sucesivos de ese partido, ni figuran en sus documentos centrales.
Lo cual no quiere decir que no hayan sido utilizados políticamente en el 2006, por el señor Manuel Espino, entonces presidente nacional del PAN, para negociar y ganar doce de 16 diputaciones.
Hoy de nuevo están en lo mismo y el PRI no parece interesado en remontar el caso en términos morales (no jurídicos).
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