La zozobra nacional
En general la gente duda —duda sobremanera— de las cifras aportadas por los gobiernos sobre el número de muertos y hospitalizados por contagio del virus de influenza de origen porcino, (H1N1).
Las razones no tienen que ver con una población excesivamente escéptica y distante, sino con el pesado desprestigio que cae sobre toda la clase gobernante del país (ver la última Encuesta Nacional sobre Prácticas Ciudadanas y Virtudes Cívicas de la Segob).
No sólo no se cree en las cifras oficiales, sino que hay los que creen a pie juntillas que únicamente se trata de un espectáculo para consumo de medios, mientras a espaldas de la población gobernantes y partidos avanzan en las reformas y acuerdos que en verdad les apuran, a ocho semanas de las elecciones.
La triste realidad es que la población ya no le cree a sus gobernantes, en el caso que en algún momento haya creído en ellos. Por eso la penetración popular de los rumores, desatados desde la noche misma en que el presidente Felipe Calderón decretó la emergencia.
Las cadenas que circulan por internet son prueba fehaciente de ello. Ante la desazón producida por los medios tradicionales, el internet aparece como el medio de crédito por excelencia (al respecto véase el papel jugado por ese medio en el triunfo de Obama).
Lo mismo ocurre en el estado de Puebla. Por más que las autoridades del sector salud se esfuerzan por comunicar que en la entidad “no pasa nada”, los rumores que lo envuelven son mucho más poderosos y erosionan su dicho.
Es posible que en este caso particular el propio sector salud haya contribuido a la creación de ese ambiente de desconfianza hacia las autoridades, pues fue el propio secretario del ramo, Antonio Marín López, el primero en hablar de muertos en la entidad provocados por el virus procedente de los marranos.
No hay que olvidar que Marín López, antes que político y funcionario es un gran médico con muchos años de experiencia en laboratorio y con una ética ajustada a los cánones de su gremio, no de los políticos. Pero apenas declaraba a los medios cuando ya estaba siendo obligado a recular de su dicho.
Pero el del secretario no es el único dato motivo de zozobra entre la población. El presidente de la Comisión de Salud del Congreso, Mario Méndez Reyes, también informó de un deceso por la misma enfermedad, e incluso aportó a los medios datos precisos del difunto.
Se trata de la versión de dos altos funcionarios, que por su investidura y acceso a información de primera mano es inaceptable una eventual ligereza en sus declaraciones.
Así como en el caso nacional la pregunta más oída es por qué en México los enfermos por el virus de origen porcino se mueren, y en los Estados Unidos se curan, los poblanos se preguntan cuál es la causa epidemiológica por la cual aquí no hay infectados por ese mal.
Una respuesta parece ofrecerla el contenido de columna publicada en un medio poblano el día de ayer miércoles:
“En el año 2003, en el estado de Puebla se registró el vector de mujeres con más casos de infección de sida en el país, y por órdenes del entonces titular de la Secretaría de Salud (Ssa), Jesús Lorenzo Aarún Ramé, se decidió ocultar la información y sostener que en la entidad ‘no pasa nada’, que todo estaba controlado, y a lo mucho, se autorizó una pobre campaña de prevención de contagio de VIH.
”Este comportamiento de ocultar la realidad ha sido una constante de la Ssa en por lo menos las dos últimas décadas. Los casos más notables fue cuando a principios de los 90 empezó a crecer la incidencia de contagios de VIH y se decía que en Puebla no era grave el número de infectados; y el otro, cuando hubo una epidemia de cólera y de los primeros enfermos los reportes oficiales decían que tenían una gastroenteritis menor, que no tenían la bacteria vibrio cholerae”.
Así, pues, mientras las autoridades de Puebla afirman que la entidad está libre del virus de la influenza de origen porcino (H1N1) sin dar ninguna razón técnica, la Organización Mundial de la Salud elevó la alerta epidemiológica del nivel 4 al 5, en una escala del 1 al 6.
Lo que quiere decir que el virus se ha expandido en por lo menos dos países, México y Estados Unidos, que la pandemia es inminente, que se trasmite de personas a persona, y que ha llegado la hora en que los países deben poner en práctica todas las medidas de contención sanitaria a su alcance.
“Todos los países deben activar inmediatamente sus planes de preparación para la pandemia”, manifestó Margaret Chan, directora del organismo internacional a la prensa, en Ginebra.
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