Armenta en su laberinto

Alejandro Armenta es un político talentoso. Ignoro hasta dónde sea percibido así en su partido o entre la población abierta. Él se sabe en la cúspide de la coyuntura y actúa en consecuencia. Le saca provecho. En una de esas hasta logra colarse y emprende el salto mortal de su vida. Con la misma soltura que se mueve en los usos y costumbres coquetea con ideas de gran reformador. Un pragmático diría que Armenta se acomoda a las circunstancias. Él se quiere genuino representante de lo que podríamos denominar la nueva generación de liderazgos en el Revolucionario Institucional poblano. ¿Nueva generación? ¿Nuevos hábitos de hacer política?

Armenta es de los pocos que en las conversaciones habituales reconoce y respeta el valor de la prensa. No sé hasta dónde sea convicción sincera, o sea la vieja conseja ortodoxa de no enemistarse con los chicos de cuadernillo y lápiz. Sea cual sea, allí está el dato. Es posible también, ¿por qué no?, que la suya sea un expresión de sus convicciones democráticas y de respeto por los derechos de las personas. Igual y reconoce que no es posible gobernar si no es con el concurso de los medios. Entonces, hay que aguantar a los chicos.

Armenta se sabe en la cima de las decisiones. Como presidente de su partido no tiene objeción y reconoce que la elección de candidato a gobernador del PRI es una facultad absoluta del Poder Ejecutivo en turno. En esa lógica fueron enganchados los cinco aspirantes priistas que al parecer no gozan del beneplácito del verdadero elector. Ni Amador, Charbel, Doger, Islas y Morales lo han dicho, porque supongo que no quieren enemistades. Pero mucho me temo que la “neutralización” de sus aspiraciones es una estrategia que viola sus derechos políticos, como militantes del PRI y como ciudadanos. Pero también es una medida empobrecedora. Porque los ciudadanos son privados del derecho de conocimiento del mayor número de propuestas y proyectos, y con información de primera mano, tomar la mejor decisión. Hace seis años, en un proceso intermedio como éste, Roberto Madrazo se montó en su macho y proscribió la candidatura de Federico Berrueto. Éste se fue a los tribunales electorales, alegó violación de derechos políticos, y terminó siendo diputado plurinominal por su estado natal.

Primero lo hizo “El Mosco”, después el señor Bailleres y ayer Armenta. Todos se han ido sobre el “voto de conciencia” expresado por la diputada Rocío García Olmedo, respecto de una de las leyes más cuestionadas, no por los medios, sino por los organismos y grupos especializados en el tema del aborto y las libertades de tercera generación. El diputado panista, José Antonio Díaz García, haciendo honor a su estirpe, escribió un artículo para denostar el voto en contra de la legisladora por Atlixco; y ¡claro!, para encomiar el de los priistas que votaron a favor.

Bailleres es un hombre sin ideas y sin principios, sin más mérito que el de ofrecerse al mejor postor de la temporada. Bailleres no ha perdido oportunidad para hacer escarnio de su compañera de bancada. Como lo hizo ruidosamente en Tehuacán durante su informe de labores. Ayer, García Olmedo literalmente fue reprendida públicamente por su líder estatal de partido. Armenta afirmó que Beatriz Paredes no apoya la decisión de llevar a controversia constitucional la ley de la familia recién aprobada, además de ponderar la soberanía del Congreso respecto de la eventual interferencia de la líder nacional del partido. Sí, sólo que nuestro querido amigo Armenta cae en contradicciones: en su condición de presidente estatal no respeta el principio de soberanía que exige de la lideresa nacional.

En una declaración que no se acaba de entender cuál es el sentido oculto, recordó que la alcaldesa Blanca Alcalá firmó un documento ante notario público en el que se compromete a ser presidenta municipal por tres años. Digo que no se entiende porque según los reportes de opinión pública, Blanca Alcalá es de los mejores cuadros que tiene ese partido en este momento para enfrentar a la oposición. Todavía más. Los candidatos a diputados deberán firmar un documento en el que se comprometen a no sé qué cosa. Pero Alejandro es un hombre talentoso que conoce por adentro y por afuera los resortes del sistema. Sabe también de la importancia de la independencia de los legisladores. Tan es importante la independencia del legislativo, que el constituyente determinó investir a los diputados de fuero, para un mejor desempeño y productividad de sus actividades. Ahora se los quieren quitar.

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Posted by Ociel Mora on marzo 31st, 2009 | Filed in Política | Comment now »

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