Para el PAN quien sea, menos Alcalá o Agüera

Leo a ocho columnas de no sé qué pacto político entre Javier López Zavala y Enrique Doger Guerrero, para quedarse con la candidatura del PRI a gobernador el año entrante.

Pero no sólo para eso, sino también para eventualmente cerrar el paso a Blanca Alcalá y Enrique Agüera, los funcionarios que por su trabajo tienen los índices de confianza más altos entre la población, y quienes por esa razón son motivo de temor en el PAN.

En Acción Nacional quieren a uno probadito por ellos, como Mario Montero; por eso las declaraciones de Francisco Fraile en contra del rector Agüera, el día de ayer, y antes de correligionarios suyos contra Alcalá.

Hacia la media mañana de ayer, sin embargo, López Zavala tuvo el acierto de precisar que el eventual acuerdo es únicamente para garantizar buenos resultados en las elecciones para diputados federales en curso, y nada más.
Ya sabemos que los periódicos no son el Instituto Federal Electoral ni la Secretaría de Educación Pública, y por lo tanto no tienen ninguna responsabilidad con el estado que guarda la cultura política. Son apenas su cabal expresión.

Hay que decirlo cuantas veces sea necesario, los medios son empresas mercantiles como cualquiera, cuyo fin es el de todas las empresas: hacerlas rentables mediante la comercialización de sus respectivos productos.

A lo mucho, los medios se someten de manera voluntaria a un código de ética y valores cívicos, y la última palabra sobre su desempeño la tienen sus eventuales lectores y anunciantes, cuando los tienen, y punto.

Aunque también es cierto que mucha de la aceptación pública de Alcalá y Agüera se debe, como lo ha dicho el también aspirante Alberto Amador Leal, a su condición de funcionarios de privilegio.
La presidencia capitalina y la Universidad Autónoma de Puebla son vitrinas mágicas que con un poquito de audacia y tesón encumbra a sus titulares. De allí salieron el propio Marín y el mismo Doger.
Pero también es cierto que a la vista de muchos el desempeño de ambos funcionarios ha resultado un trabajo mucho más que exitoso, amén de mantener relaciones cordiales con todos.

Pero el tema de un eventual pacto rumbo a las elecciones del año entrante entre el titular de la Sedeso y el exalcalde, me resulta esquizofrénico, para no decir suicida o de plano de engañabobos.
Porque en el caso nada remoto que Javier López Zavala sea candidato a gobernador, no veo a Enrique Doger haciendo las veces de coordinador electoral de las bases universitarias, porque francamente no creo que se fíe de él y lo nombre coordinador general de la campaña.

Como tampoco veo a Javier López Zavala reculando en su proyecto y entregando en bandeja de plata su patrimonio político de 20 años a Enrique Doger. A la espera de que éste eventualmente lo nombre su representante en los pueblos más distantes de la capital, en donde nadie conoce a Enrique Doger.

Chayo News
Que no hay dinero para resolver los problemas de salud pública en el estado, y que todos debemos ser solidarios (no sé si se refiera a los poco más de 2 millones de poblanos que sobreviven en pobreza extrema), ha comunicado el secretario de Finanzas, Gerardo Pérez Salazar; y que en el caso de ceder a las peticiones se pondría en riesgo la programación estatal, porque —dijo— es mucho dinero.
Por su parte el secretario de Gobernación, Mario Montero Serrano, dijo al respecto que el sindicato (de salud) deberá de “estructurarse”, para que con los mismos recursos puedan desarrollar sus (mismas) actividades (La Jornada, de ayer lunes). Hasta ahora sabíamos que la salud era un derecho que otorga el Estado (así está en las leyes), y no una organización gremial de trabajadores. Hasta donde se entiende, los trabajadores solicitan de las autoridades los recursos indispensables para cumplir con una función que es deber del Estado y no de particulares.

De las denuncias de presunta corrupción y de nombres específicos dados por la prensa a lo largo de meses y años, ni una palabra. De nuevo comentamos el multicitado estudio del Banco Interamericano de Desarrollo en el que halló que más del 70 por ciento de los recursos destinados a salud por los gobierno de América Latina, se van por el caño por actos de corrupción y ausencia de planeación, que también es una forma de corrupción.

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Claro que es legítimo el descuento a los faltistas, pero también debe hacerse procedente los descuentos a los funcionarios incompetentes y en la SEP se encuentran a puños. Por lo pronto no hay un proyecto de educación, y sin proyecto no se llega a ninguna parte, más que al despeñadero.

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Posted by Ociel Mora on febrero 24th, 2009 | Filed in Sin categoría | Comment now »

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