¿El Estado o la virgen de Guadalupe: quién nos une?
Con motivo de las celebraciones del 12 de diciembre, la coordinadora del Colegio de Antropología de la BUAP habló sobre la devoción popular católica y, tal vez sin proponérselo, de la crisis de legitimidad del Estado mexicano.
La virgen de Guadalupe no sólo es el símbolo de mayor confianza nacional (cohesión), bajo cuyo manto se reúnen personas de diferentes ideologías y estatus social (igualdad), sino que la gente recurre a la imagen en busca de ayuda (seguridad), explicó.
Lo cual quiere decir que el Estado como la organización suprema de los mexicanos, no está haciendo su chamba a través de sus áreas operativas, los gobiernos y sus órganos de poder, que legitiman su presencia.
El Estado ha dejado de otorgar seguridad e igualdad a los mexicanos, y éstos en la desgracia del desamparo absoluto, tienen que salir a buscar cobijo en otra parte. Así sea en la fe o en las bandas de criminales.
Las encuestas al respecto son contundentes en sus gráficas. Una de cada dos personas (50%), cree que a la hora de hacer leyes, los diputados lo hacen pensando en los intereses de sus partidos y los suyos.
Y apenas uno dé cada diez (16%), cree que los legisladores actúan en función de “los intereses de la población”.
Luego entonces en la percepción general de la gente, uno de cada tres (33%) piensa que las leyes sirven para defender a la gente con poder (Encuesta Nacional sobre Cultura Política, 2005).
La sobrevivencia de México como nación depende del “sentimiento de pertenencia” que logremos desarrollar los mexicanos. Los gobernantes han creado toda una arquitectura de simbolismo cívico, ciertamente, pero no para unirnos, sino para distanciarnos y afianzarse en el poder.
El tema tocado por la especialista no debería pasar desapercibido por nuestra clase política. Un ejemplo cercano: los poblanos son los que más reniegan de la poblanidad, cuando se les asocia con su clase política.
Apenas el viernes el director del Buró Federal de investigaciones de Estados Unidos (FBI), Robert Mueller, confirmó los vínculos entre carteles de la droga, Los Zetas y pandillas de Los Maras, en México y Colombia.
Los Maras no son producto del castigo divino, sino de la exclusión social y la desintegración familiar. Chavos que como la historia relatada por Proceso de esta semana (“Los jóvenes sicarios”), no tienen más opción de sobrevivencia que el ofrecido por las mafias.
El Estado se moviliza en defensa de los ciudadanos únicamente cuando tocan a los apellido ilustres y con acceso a las televisoras (Martí y Vargas).
Sólo el arraigado “sentimiento de exclusión” explica que los carteles de la droga cuentan con “base social”, como lo han denunciado las autoridades internacionales y lo han reconocido las mexicanas.
En términos generales y siguiendo la definición de la REA, la cohesión social es “la fuerza o acción mediante la cual los individuos pertenecientes a una sociedad se mantienen unidos”.
El pobre desempeño de nuestra clase política no solamente tiene postrado a México en los últimos lugares en progreso económico y social (uno de cada diez se mueve en el filo de la indigencia), sino que también ha erosionado “los cimientos” del Estado nacional.
Las políticas públicas a favor de la cohesión social serían aquellas que: a) Desarrollen identidad común, b) Construyan solidaridad, c) Establezcan horizontes de confianza, d) Establezcan situaciones de igualdad de oportunidades, e) Generen en la comunidad relaciones basadas en la reciprocidad”, Cumbre de Viena, 2007.
Chayo News
Diciembre es el mes de los balances y las celebraciones. La alcaldesa Blanca Alcalá ha hecho de las evaluaciones “técnicas” una práctica cotidiana en su administración: pensadas para remediar los problemas y, sobre todo, para la toma de decisiones.
Hay que decir que la evaluación, más allá de lo meramente administrativo, en general es una especie rara en la administración pública. No en el ayuntamiento.
Así pues, hacia el final del año las instituciones capitalinas mejor calificadas son el DIF, gracias a la experiencia en asistencia social de su director; cultura, con Pedro Ocejo, no obstante la facha de abarrotero de mostrador (es suya la idea de la pista de hielo); la institucionalidad de Juan de Dios, y hasta deporte califica entre las dependencias con mejor desempeño.
Las que resultaron reprobadas son Desarrollo Social y Obras Públicas, no obstante que en el primer caso, su anterior titular, Fernanda Diez, la entregó con todos los proyectos y programas debidamente armados. Porque si algo caracteriza a la Diez es el orden y su capacidad ejecutiva.
Hay que decirlo cuantas veces sea preciso: el tema de la política social, es un tema eminentemente técnico, no basta de la buena voluntad, o si se tiene una buena dosis para la intriga palaciega.
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