Jueves, Septiembre 9, 2010 PDF

3 Instantáneas 3

 En el bosque de la especulación todo cabe. Es una de las hijas legitimas de los usos y costumbres, que oronda se abre camino en la oscuridad del sospechosismo.

I

Por acá adelantamos, hace rato, el nombre del doctor Luis Ernesto Dervez como una de las personas que podrían encabezar la secretaría de Educación Pública en el próximo gobierno.

Un tercero en discordia serviría, entre otras cosas, para despresurizar los celos hacia dentro de las secciones del SNTE, las que en muchos sentidos se creen las autoras de la magia electoral.

Amén de que como rector, Dervez es uno de los mejor calificados por la opinión pública; viene del gabinete federal, en el que ocupó dos carteras importantes, no está en el circuito de la frivolización, y sus credenciales académicas y educativas no están en duda.

El nombro sonó y sonó donde debería sonar y fue bien recibido en los círculos especializados, para los que es un imperativo introducir reformas a fondo en la educación básica (la más rezagada de todas). En los indicadores nacionales Puebla ocupa uno de los últimos lugares, correspondientes al sexenio que esta por fenecer.

Pero luego para sorpresa de muchos se supo, y también fue comentada acá, que el doctor había anunciado su interés por reelegirse al frente de la Universidad de las Américas, para un periodo más de gobierno.

Aquella declaración era un equivalente a un “no, gracias”, a sentarse en la silla maltrecha que durante seis años seguidos averió de manera grosera el señor Darío Carmona.

La invitación para incorporarse al gabinete habría tenido lugar (tal vez la primera que se haya hecho), y con la mayor humildad se habría agradecido primero la distinción a la persona, pero luego habría pedido que lo comprendieran, y Luis Ernesto Dervez respondió que no podía aceptar; y no por razones locales, sino de orden más general. Nadie quiere enemistarse con la Maestrea.

II

El próximo gabinete sigue siendo materia de especulación. Y no es para menos, el éxito o fracaso de los gobernantes, depende en gran medida de la capacidad para organizar y coordinar equipos de trabajo, pero sobre todo de la eficacia de sus miembros.

Ejemplos al respecto hay muchos. Hay los que más que capaces, los prefieren leales, y lo dicen. En estos casos, la población seguro se va a la ruina al igual a la que la administración pública.

Desde una perspectiva ciudadana, y no hay empacho en decirlo, si de veras la prioridad del próximo gobierno es dar un golpe de timón en materia de desarrollo social, crear una zona de confianza por encina de las querellas naturales entre partidos, Blanca Alcalá sigue siendo uno de los mejores cuadros para encabezar un proyecto de bienestar público de largo aliento.

Ya sé que la alcaldesa invocará el prurito de que ella es priista, que se debe a ese partido, y que puede ser inmovilizada por el “qué dirán”; pero también debe entender que el interés público está por encima de los cercos partidarios. Los cuadros mejor logrados no son obra de los partidos, sino de la calificación ciudadana y de su desempeño propio como representantes suyos en los puestos.

Nadie pondría en duda la honestidad de la alcaldesa a la hora de asignar los recursos. Uno de los temas más polémicos y que más han dañado la eficacia del combate a la pobreza. Para muchos, Alcalá Ruiz, es uno de los cuadros políticos con el grado más alto de probidad. Con ella ganarían la población, ganaría la nueva administración con el mensaje de inclusión de los mejores, y ganaría el PRI. Porque uno de sus cuadros estaría en uno de los puestos más sensibles.

Si los gobernantes no piensan a partir de los anhelos de los ciudadanos, más temprano que tarde la pulverización acabará con todo y todos. Blanca fue subsecretaria de la SDS, y más atrás encabezó la secretaría de Finanzas como el gobernador más valorado, Manuel Bartlett.

III

Que no digan sus enemigos que las elecciones no sirvieron de nada, como por ahí tratan de desprestigiar su fuerza.

Después de tres sexenios consecutivos con mayoría priista en el Congreso, los que de manera reiterada dijeron no al reconocimiento legal de los indios, ahora camina apresurada la aprobación de una reforma y una ley.

Como por arte de magia la Comisión de Asuntos Indígenas, después de no sesionar en dos años y medio, se reunió esta semana y acordó primero realizar una reforma constitucional. Modificar el artículo 13 y reconocer a los indios como “sujetos de derecho público”.

De seguir como van los acuerdos en la presenta legislatura, hacia el final de gobierno Puebla contará con una ley indígena de las más importantes del país, equiparable con las de San Luis Potosí, Oaxaca y Chiapas.

El siguiente paso es la aprobación de la ley, la cual deberá contemplar como asuntos centrales no solo los derechos históricos y culturales de los pueblos originarios, sino también derechos territoriales sobre los que se encuentran asentados, amén de condiciones específicas de políticas públicas.

Chayo News

En la Sierra Norte, en el municipio de Pahuatlán, desde la semana pasada apareció un brote de hepatitis, y según los pobladores las autoridades de Salud del Estado no hacen nada, más que negar la gravedad, pues sólo reconocen como oficiales cuatro casos.

La gente, sin embargo, está alarmada y afirma que la enfermedad ya prendió en las escuelas “Leandro Valle” y la “28 de Enero”. El personal de la clínica-hospital local ha registrado la enfermedad, pero mantiene en secreto la información. Algunos papás han trasladado a sus niños a Tulancingo en donde les han confirmado el diagnóstico.

Los maestros por su cuenta, han tomado decisiones provisionales al respecto, como regresar a sus casas a los niños sospechosos.

Ante la negativa oficial, ya se disponen a solicitar ayuda al nuevo gobernador, pero no saben cómo hacerlo.

El pueblo está habitado en su mayoría por población indígena, con los grados más altos de pobreza y marginación. Y por lo tanto los problemas de salud e higiene también son graves. La hepatitis es una enfermedad vinculada con la higiene. Y no saben si tiene que ver con el tipo de agua que consumen en la

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Miércoles, Septiembre 8, 2010 PDF

Yo, el ciudadano

 Para Lauri, siempre

Hace apenas unos cuantos años, en la ciudad de México se decía que todo el periodismo tenía una tendencia esquizofrénicamente izquierdosa. Se afirmaba que era así por la formación escolar y académica de buena parte de los trabajadores del gremio. Casi todos salidos de la UNAM, la Iberoamericana, la Metropolitana, e incluso se metía en esa categoría a quienes habían estudiado en la escuela privada Carlos Septién García, no obstante sus orígenes abiertamente panistas y conservadores. (Vicente Leñero, una de las figuras más prominentes del Excelsior de don Julio Scherer, es egresado de ella, se asume como católico, pero católico de la teología de la liberación, y defensor del obispo don Sergio Méndez Arceo. Una de las figuras más abominables para la jerarquía católica). Esta era una de las razones poderosas –se decía entonces- por las que el PAN en general y el presidente Vicente Fox en particular, no tenían buena prensa. Lo cual era más notorio entre los impresos. Hasta un periódico como Reforma, estaba llenó de ex trabajadores de La Jornada y de la primera etapa del Uno más Uno.

Hoy en Puebla podríamos decir que en general el periodismo que se hace es esquizofrénicamente priista. Lo vemos todos los días en los análisis que se ofrecen sobre la eventual designación del próximo presidente del Revolucionario Institucional. Todos parten del principio erróneo –para mi gusto y en la lógica política más elemental- de anteponer el interés del partido y del régimen al de los ciudadanos. Parecen decir, primero el PRI, después el bienestar de la gente. Por lo menos en el discurso, tanto el régimen como el sistema de partidos se deben a los ciudadanos, a la población, y no al revés. No soy tonto y no me cabe la menor duda que los partidos son la quintaesencia para aproximarnos a esa quimera llamada democracia. Sin partidos no hay más que anarquía. Lo sé. Los partidos son imprescindibles para ocupar los puestos públicos, para garantizar la estabilidad y la gobernanza. Los movimientos sociales son muy útiles, pero no sirven para gobernar. Por eso digo que el periodismo no puede poner los bueyes delante de la carreta, ni instar a hacerlo.

La alternancia en la gubernatura no llevará a ninguna parte segura si se carece de un sistema constitucional de pesos y contrapesos, que modere legalmente tanto a unos y otros, desbocados o no, fajadores de la política u omisos de ella. Como partido en Puebla, el PRI -nos guste o no-, sigue siendo la organización política más importante, aun en la derrota de prácticamente en todos los puestos grandes. Pero para hacer efectiva esa condición precisa de ser una verdadera oposición política moderna. De vanguardia. Pero de ninguna manera una oposición a rajatabla, de revancha, apostada en lo mal que le vaya al nuevo gobierno. Lo que requiere la ciudadanía en este momento de alternancia, es una oposición de partidos moderna. Que enarbole las grandes reformas que en el pasado se mantuvieron en el cajón. El principal valladar contra el cambio, que finalmente acabó en un maremoto que se desbordó en las elecciones pasadas. Las sociedades son dinámicas. Tal vez unas con procesos más largos que otras. Pero finalmente es el cambio. Lo que antes era nombrado con la palabra dialéctica. Decir que la elección fue atípica es no decir nada, o regatear la verdad.

Los medios son importantes porque siguen siendo la mayor palanca del cambio. No de ahora, sino de siempre. Quien haya revisado la historia del siglo xx mexicano habrá concluido que el triunfo de la Constitución de 1917 –el éxtasis de la Revolución- es el triunfo de Regeneración, el periódico de los hermanos Flores Magón. Sin los principios ideológicos de aquella publicación no se habrían levantado en armas muchos caudillos regionales cuando Madero los convocó para un domingo en la tarde, a partir de las seis. Ya como presidentes Carranza y Obregón se reconocieron en deuda con los anarcosindicalistas y su periódico. Díaz los persiguió sin cuartel, porque sabía del impacto que tenían sus ideas en la opinión pública de las clases medias emergentes. Madero les otorgó dinero para la publicación porque sabía de su labor moral entre la población ilustrada, como él solía calificarlos. Sin Regeneración el movimiento obrero textil que se levantó en las márgenes del Sahuapan-Atoyac no habría sido lo que fue hacia principios de siglo. Ni Serdán y sus seguidores habrían enarbolado la insurgencia electoral contra Díaz. Pero también es muy cierto que fue la prensa porfirista la que creó las condiciones de opinión pública para el asesinato de Madero y Pino Suarez, y entronizó a Huerta como presidente. Un indio puro del norte del país, que contó con el plauso de la burguesía urbana de la ciudad de México, pero nunca fue aceptado en sus círculos de intimidad y convivencia. Por eso digo que en Puebla para pasar de la simple alternancia a la transición, se precisa de una nueva prensa, que sin dejar de ser lo que es -empresas rentables, que dejan dinero-, pero con los electores como protagonistas principales, y no a los grupos de interés. Porque también hay que decirlo, uno de los grandes derrotados en las pasadas elecciones, fue ella.

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Martes, Septiembre 7, 2010 PDF

obedecer + callar + no mirar= súbdito= éxito escolar

 Hoy cometeré una profanación intelectual: hablaré de un libro que no conozco ni de lectura ni físicamente, sino por una reseña aparecida la semana pasada en un periódico de circulación nacional, firmada por uno de los especialistas que mejor conocen sobre el estado que guarda la educación básica en México, y tema del libro. Por el reseñista Gilberto Guevara Niebla puedo decir también que no es un libro al alcance de cualquier lector, sino únicamente de la comunidad pedagógica especializada, pues lo publicó la Universidad Pedagógica Nacional, y por lo tanto La configuración de la formación ciudadana en la escuela. Análisis de un caso en educación secundaria –su título- no está en los circuitos de las librerías tradicionales para su venta.

Mi presura por la obra obedece a que al parecer sus páginas encierran una larga veta de oro molido para los interesados en conocer sobre el origen de nuestras miserias y virtudes como ciudadanos. Un tema que –hay que decir– nadie trata. Entre los estudiosos de la llamada ciencia política hay una disputa abierta sobre si para florecer, la democracia precisa de ciertas precondiciones sociales, lo que también se llama cultura política. O sencillamente la democracia se debe a factores que nada tienen que ver con el civismo –como se dice en la escuela- o con elementos como los ingresos económicos, o profesar una u otro religión, o de plano se debe a procesos espontáneos y mandato divino. En México, por ejemplo, la primera experiencia de democracia moderna tuvo lugar durante el interludio de unos cuantos meses, cuando Madero ganó la presidencia y gobernó. Pero el libro deja entre ver que la causa de nuestra miseria política se debe a la enseñanza de la escuela. El 84 por ciento de la población no sabía leer y escribir y era campesina con una economía de subsistencia. Pero luego se alzaron e hicieron una revolución.

La autora Lucia Rodríguez Mc keo, para su estudio de caso, eligió una escuela secundaria pública tradicional; pero “modelo” en el concepto de las autoridades educativas y de sus maestros. La autora se valió de entrevistas, documentos oficiales y de observación en campo. “El resultado fue sorprendente. Se logró descubrir toda una vida escolar que permanecía oculta detrás de lo que la mayoría identifica como “normalidad”. La escuela objeto de estudio es un claustro que defiende una serie de valores que son ilustrativos. Por ejemplo, ¿qué es un alumno positivo? Es aquel que obedece al profesor, que no se mueve, que no cuestiona, que no hace travesuras, etcétera, etcétera”.

“Los maestros y el director están orgullosos de la historia de su escuela, pero temen al cambio. Saben que viven en un entorno acelerado de transformaciones (televisión, videojuegos, computadoras, renovación acelerada de “modas” en la cultura del consumo, individualismo acusado entre los alumnos, etc.), pero se oponen a renovar las reglas y el discurso de la institución. Ante el cambio, reafirman la tradición. Ellos ven las nuevas realidades del entorno como “nocivas” para los alumnos. La autora afirma: ante las presiones del exterior el plantel ha decidido establecer un estado de “clausura”, de encerramiento ante el entorno. El objetivo es seguir siendo “una buena escuela”. El principio “motor” de la vida escolar es la idea –manifestada por la dirección– de que el alumno “debe ser alguien en la vida, debe ocupar un lugar” en oposición a “no ser nadie”.

“La escuela es para estudiar conocimientos, no para “aprender sexo”. Se busca una uniformidad y se sacrifica la diferencia. Si los alumnos llegan con el pelo largo, o “con picos”, o si se cuelgan piercings se les sanciona, porque eso rompe con la “decencia básica”. Está prohibido todo vestido extravagante. Se trata de una “normalidad” que inhibe toda libertad entre el alumnado. Los estudiantes viven molestos porque la enseñanza en la mayor parte de los casos se basa en la copia y el dictado. Ante los “modelos falsos” que les ofrece a los jóvenes la televisión, los profesores bombardean a los alumnos con “modelos buenos” (personas o personajes que se han ganado un lugar en la sociedad con base en el esfuerzo y la buena conducta)”.

“Los alumnos critican –porque les aburre– la reiterada moralina de los docentes (“deben portarse bien y estudiar para tener éxito, deben pensar en el futuro, etcétera), a lo que ellos llaman “el choro”. No se trata de descalificar este discurso en sí mismo, sino observar que es un discurso que el alumno no asimila por sí mismo, sino que se le trata de imponer “desde fuera”. Lo que la escuela niega, lo que la escuela combate es la autonomía del alumno, la libertad para ser diferente, la capacidad de auto-expresión, etc. En cambio, se propone formar un ciudadano pasivo, obediente, trabajador, devoto del orden y la jerarquía, entre otras cosas. Por fortuna hay profesores que –discretamente– rompen la regla y ofrecen a los alumnos un trato respetuoso, los dejan hablar, dialogan con ellos tomando en serio sus argumentos, etcétera. Una excepción en los márgenes de la institución, que, sin embargo, ofrece cierta esperanza de cambio”.

Chayo News

Hoy a eso de la media tarde la alcaldesa Blanca Alcalá inaugurará una de las obras más emblemáticas de su administración: el Parque de la Juventud; el cual se edificó en una extensión de 12 mil metros cuadrados; con una inversión financiera tripartita: el municipio aportó el 50%, la federación el 47%, y el gobierno del Estado apenas pudo con el 3%. Cuando en general la regla para los proyectos de coinversión indica que la federación aporta la mayor parte, el Estado la segunda, y los ayuntamientos una parte muy menor, en virtud de los ingresos de cada cual. Pero lo importante es que hay colaboración.

Ente los fines del parque, además de ser un espacio para actividades educativas, culturales y las propiamente deportivas, también recupera una zona dañada por el desarrollo inclemente de la urbanización y la convierte en un centro de recuperación ambiental. Paralelamente el ayuntamiento ofrecerá a la población aledaña todos los servicios que habitualmente ofrece, amén de albergar las instalaciones del Instituto Municipal de la Juventud. La intervención arquitectónica –dividida en tres plazas- también tiene su plusvalía, pues logró incorporar los elementos naturales a los materiales de construcción; la mayoría de éstos naturales o reciclados, con el fin de disminuir la contaminación de agua, suelo y aire. 800 metros cuadrados de construcción se hicieron con bambú. Todavía más: el edificio capta, trata, re-usa y reintegra las aguas que emplea.

La oferta académica brindará talleres de Computación gratuita del programa Conexión a Tiempo, baile, capacitación balsística, zumba, Capoeira, Krav Maga, idiomas como alemán, inglés, francés, cursos de serigrafía, dibujo, computación para invidentes, clases de guitarra, dj, batería, entre otros. Un mérito no solo de la alcaldesa sino también de su director, Salvador Sánchez Trujillo.

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Lunes, Septiembre 6, 2010 PDF

Las murmuraciones de un banquete

 En política los símbolos son más poderosos que los hechos. Lo vimos el fin de semana, con motivo de la comilona organizada a Enrique Doger por un grupo de sus amigos (fue su declaración) para conmemorar su cumpleaños. El caso es que una reunión privada devino en pública por la zozobra de medios y por la presencia de personajes vinculados con la política o que lo estuvieron en el pasado. Pero sobre todo por la vieja costumbre de buscar mensajes cifrado en todo lo que hace o deja de hacer la clase política, y sus prohombres. Graduaciones (si son en la UDLA), casamientos, divorcios, amasiatos, bautizos (en un estado laico), comilonas con jeques musulmanes, todo es motivo poderoso para la especulación de los medios y los grupos que le sirven de escenografía. Se trata de una práctica muy barroca y sin lugar a dudas es la principal característica de los gobiernos autoritarios. Sellados al examen de los ciudadanos. Porque lo público es privado e incumbe solamente al círculo de los íntimos. Francisco Franco era sucinto al respecto. “Hágale como yo para vivir en paz, exhortaba a quienes lo visitaban, no se meta en política”. ¿Puede haber símbolo más elocuente de la oscuridad impenetrable de la cultura política mexicana que la figura del “Tapado? La ausencia de una vida púbica transparente es el mayor aliciente para la especulación.

Pero como Doger es un político claridoso con los de casa, hoy por hoy, es el que mejor vende en los medios, y por eso es buscado sin tregua por tirios y troyanos. En el sentido que sea, una declaración suya siempre amerita las ocho columnas. Los medios comenzaron a martillar desde la tarde del mismo sábado, y seguramente lo seguirán haciendo por el resto de la semana. Primero por los comensales. Algunas figuras sin mayor relevancia política que estuvieron en la mesa principal, como el malogrado candidato presidencial, Roberto Madrazo o el ex vocero de Vicente Fox, Rubén Aguilar, quienes ahora escriben libros para exonerarse del pasado. El momento más emotivo, sin embargo, fue cuando irrumpió en el dintel de la puerta grande la alcaldesa capitalina. El mayor patrimonio del PRI por estos días. Su estancia duró el tiempo que le llevó rodear a los comensales. Con eso tuvo para ganar las primeras planas del día siguiente. Javier López Zavala también organizo rumbosas comidas por su cumpleaños y aunque siempre lo negó, aquellas fueran organizadas para mandar el mensaje a sus adversarios de que él –y nadie más que él- era el favorito del gobernador Marín para quedarse con la plaza, y como en efecto ocurrió.

Pero ninguna versión tan elocuente como la de los ausentes. Dicen que el gobernador electo, Rafael Moreno Valle, estuvo a un tris de llegar. De hecho gente suya corrió la voz de “que más tarde”. El de la mesa pensó entonces que entre políticos las guerras son de mentiritas, nomás para mantener enhiesto al Respetable. También lució la ausencia del gobernador Mario Marín y en consecuencia de todo el marinismo, y del Comité Directivo Estatal del partido que ellos cabalgan a una mano y del que Enrique Doger es figura prominente, pues es diputado electo. Muy seguramente en algún resquicio de la conversación entre el ex rector y Madrazo apareció la hora en la que uno era presidente priista y el otro aspirante a la alcaldía capitalina, y cómo el uno dio su anuencia para que el otro se entronizará en el puesto. O un poco más atrás, cuando por primera vez un dirigente del PRI llegó hasta la entraña -el Salón Barroco- de la Benemérita a dictar una conferencia que versó sobre naderías, y por la que el clamor popular dijo al poco que se había pagado la ingente cantidad de 500 mil dólares. Aquel habría sido el primer escarceo del rector universitario con mayor facha de serlo, con el universo metafísico del priismo más espeso del que se tenga memoria en la faz de la tierra, en el último cuarto de siglo.

No faltó el que dijera que en aquel encuentro se hallaba el interlocutor indicado del priismo poblano con el nuevo gobernador. El tema no sale por las declaraciones de Madrazo, quien descartó a López Zavala y promovió a su anfitrión. No. Al parecer se trata de una preocupación del priismo nacional (léase Manlio Fabio, Peña Nieto, Gamboa Patrón y la señora Paredes Rangel), respecto a Puebla: hallar una persona que haga las veces de enlace con el nuevo inquilino de Casa Puebla. Pero no se trata de cualquier persona. Se precisa de la creación de una zona de confianza entre ambos mundos. Que garantice certeza a ambos lados. Por eso una persona que ha sido muy mentada es el ex gobernador Melquiades Morales. Por la cercanía y confianza entre los santones de la ciudad de México y el próximo gobernador. Para nadie es un secreto que uno de los mayores valedores del señor Manlio es el actual senador. Pero el ex gobernador ya dijo que él no.

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Viernes, Septiembre 3, 2010 PDF

El mayor mal del país es contar con mayor presupuesto

 A propósito de mi interrogatorio del miércoles pasado sobre la frivolización grosera de los señores diputados respecto de las cifras del presupuesto, y de la relación perversa de “a más dinero mayor pobreza”, un amigo me envió uno de los últimos ensayos del ilustre Gabriel Zaid, publicado en la revista Letras Libres, en el mes de julio. El poeta se ocupa de la relación que ha experimentado la UNAM a partir de que el presidente Luis Echeverría le sextuplicó el presupuesto (pasó de 1,147 millones en 1971 a 6,792 en 1976).

Recuerda que a la represión estudiantil de 1968 le siguió una política de reconciliación, en la vieja tradición de “comprar buenas voluntades” con generosidad y concesiones. Y repasa el dicho más popular de Porfirio Díaz sobre sus críticos: “hay que echarle los huesos a los perros, para que dejen de ladrar”, y nada mejor que hacerlo mediante el presupuesto público.

El tema es muy ilustrativo de lo que ocurre ahora, no sólo con la educación general, sino en todos los órdenes de la administración pública: “Con Echeverría, las universidades empezaron a nadar en dinero –dice el autor. El resultado fue desconcertante. Prosperaron los administradores universitarios, los sindicatos universitarios, la construcción de edificios universitarios, los proveedores de instalaciones, equipos y materiales universitarios, las agencias de viajes universitarios y los deportes universitarios, pero no (próspero) la educación superior”.

Cita el Análisis de un sexenio de educación en México, 1970-1976, de don Pablo Latapí, en el que dice que aquel: “aumento de recursos [a la educación superior] y la expansión consecuente no se vieron precedidos por medidas que los prepararan. Ni las instituciones ni el sistema contaban con los planes, programas, personal calificado y estructuras administrativas para soportar esa expansión. Podría decirse que los recursos adicionales produjeron ‘más de lo mismo’, cuando no serios deterioros por una masificación imprevista. La actitud reconciliatoria del gobierno le impidió sujetar sus subsidios a condiciones de excelencia académica o de eficiencia administrativa. Así se desperdició una oportunidad excepcional de mejoramiento e innovación. Dos efectos negativos de la expansión impreparada fueron el descenso en la eficiencia terminal [el porcentaje de los estudiantes que terminan sus estudios] y el deterioro de la calidad académica.”

El contexto: “La protesta del 68 empezó contra los abusos de la policía. No exigía tanto mejorar la vida universitaria como la vida nacional, especialmente la situación de los mexicanos más pobres, bandera que tomaron demagógicamente los presidentes Echeverría y López Portillo. Sin embargo, el gasto público de los llamados presidentes populistas produjo universidades millonarias y menor nutrición”.

“Todavía en el año 2009, según el Tercer Informe de Gobierno de Felipe Calderón, el gasto federal dedicado a la educación superior (unos 2.7 millones de alumnos) fue de 103 mil 762 millones, de los cuales 21 mil 360 millones fueron para la Unam. Y el dedicado a la población indígena (unos 10 millones de habitantes) fue de 38 mil 103 millones. O sea que, proporcionalmente, la población indígena recibió diez veces menos que la población de estudiantes universitarios. Una sola institución (la Unam) recibió más ayuda federal que cinco millones de indígenas”.

Gracias a que cada vez el presupuesto es mayor “La Unam es ahora un monstruo burocrático. Tiene más presupuesto y personal administrativo (unas 27,000 personas, sin contar las 35,000 del personal académico) que muchas secretarías de Estado: Gobernación, Relaciones Exteriores, Economía, Trabajo, Reforma Agraria, Turismo y Función Pública (Tercer Informe). Tiene más presupuesto que muchos gobiernos de los estados: Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Colima, etcétera (banco de datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, www.cefp.gob.mx). Tiene el mismo presupuesto que el gobierno de Nicaragua y más que muchos gobiernos de otros países: Haití, Belice, Rwanda, Laos, Mauritania, Guinea, etcétera”.

“La hinchazón administrativa que empezó con Luis Echeverría se volvió permanente. Los principales beneficiarios fueron los funcionarios y los sindicatos. Las universidades son ahora burocracias dedicadas al negocio de administrarse: vender una presencia constante en los medios (autocelebratoria, naturalmente), conseguir dinero en cantidades cada vez mayores, distribuirlo, etcétera, como las secretarías de Estado, los gobiernos de los estados y otras burocracias políticas. Se volvió normal que muchos directores, rectores y líderes sindicales de las universidades lleguen a ser altos funcionarios de la administración pública”.

“Según los indicadores de la ocde (Education at a glance 2009), los países miembros gastaron en 2006 el 13.3% del gasto público total en educación, con dos extremos. Alemania, Italia y Japón gastaron 10% o menos. En el otro extremo, México gastó más que cualquier otro país: el 22%. La suma del gasto público y privado representó en 2006 el 6.1% del pib de los países miembros. En el caso de México fue el 5.7%, mayor que en Alemania, Australia, Brasil, Chile, España, Italia y Japón”.

“Cuando el país gastaba 3% del pib en educación, se decía que era poquísimo. Ahora el gasto es de 6.5% del pib, según declaraciones recientes del secretario de Educación Pública, y muchos consideran deseable llegar al 8% del pib. ¿Para qué? Aumentar el gasto en educación ha aumentado la burocracia, más que la educación”.

“Desde hace años, en el mundo del trabajo hay quejas por la calidad de los graduados. A su vez, los maestros universitarios se quejan de lo mal preparados que llegan los muchachos de las preparatorias; cuyos maestros se quejan de cómo llegan de la secundaria, y así sucesivamente. Todo esto mientras el gasto sube y sube. ¿Para qué?”.

No cabe duda, el mayor mal que se ha hecho a este país es aumentar el presupuesto.

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